ESPACIO POLÍTICO

Luis Alegre: “A mí me gustaría saber a quién va a votar Pablo Iglesias para el Ayuntamiento de Madrid”

 

Luis Alegre (Madrid, 1977) fundó Podemos en el año 2014, compartiendo la primera fila del proyecto con Pablo Iglesias, Íñigo Errejón, Juan Carlos Monedero y Carolina Bescansa. Su alejamiento definitivo del partido, en 2017, no fue el único; sólo fue el primero de varios abandonos que acabaron por dinamitar el núcleo fundacional del partido morado. De los cinco ideólogos, hoy, sólo Iglesias permanece al frente de la formación.

Tras meses alejado de la política activa y dedicado a la escritura y la docencia, Alegre, quien llegó a ser Secretario General de Podemos a la Comunidad de Madrid en 2016, regresa ahora a la arena regional para apoyar la candidatura autonómica de Íñigo Errejón –protagonista del último cisma morado– por Más Madrid, la plataforma que comparte con Manuela Carmena y que completan otros destacados miembros de Podemos discrepantes con el rumbo del partido.

En un momento en el que la izquierda madrileña está fragmentada como nunca antes y camino de un periodo electoral “decisivo” –generales, autonómicas, municipales y europeas en un lapso de un mes–, UND_R CONSTRUCTION conversa con Luis Alegre sobre los retos del progresismo, la actualidad madrileña o los “fichajes estrella” en política.

Elaboración y redacción: Javier Corbacho Galán

Fotografía: Álvaro Rincón Sanz


UND_R CONSTRUCTION: Ha ocupado el último puesto de la lista de Más Madrid a la Comunidad, como un apoyo simbólico, entiendo, a la candidatura de Errejón. ¿Qué le lleva a dar este paso?

Luis Alegre: Es, efectivamente, un apoyo simbólico. Mi intención no es, en absoluto, volver a la primera línea de la política. Creo que estas elecciones son absolutamente decisivas. Hay ciclos electorales en los que nos jugamos más que en otros; y en este nos jugamos mucho, sobre todo en ámbitos como la Comunidad de Madrid.

Creo que el proyecto que representan Carmena [para el Ayuntamiento] y Errejón [para la Comunidad] se parece mucho al intento de ocupar cierto espacio político que llevó al nacimiento de Podemos. Podemos no surgió para intentar ocupar una franja del extremo izquierdo del espectro político, sino una posición desde la que marcar agenda teniendo un discurso transversal que llegase a capas amplias de la población, independientemente de la adscripciones o identidades tradicionalmente arraigadas. Y creo que eso lo representa hoy Más Madrid, así que cuando me pidieron integrarme simbólicamente lo acepté.

Doy por hecho, por tanto, que la candidatura de Podemos a la Comunidad de Madrid no cumple estas características…

Luis: Bueno, no las cumple ni pretende cumplirlas. Podemos, en Vistalegre II, tomó la decisión –perfectamente legítima– de ocupar un espacio político definido que reclama ser representando. Pero es el mismo espacio que ocupaba Izquierda Unida en 2014: una fuerza a la izquierda del PSOE, capaz de presionar para imponer políticas más sociales pero con una posición de subalterno del Partido Socialista. Y este espacio no es el mismo [que pretende ocupar Más Madrid], que busca un espacio más amplio de progreso; un espacio liberal y social, europeísta, fuertemente comprometido con la igualdad de género y con los valores ecologistas.

Errejón suele decir que “un partido no puede hablar sólo a los ya convencidos”.

Hablar a los convencidos se puede y se debe. Hay gente que emite su voto con bastante adscripción a tradiciones históricas, y eso puede y debe ser representado. Pero no creo que sólo eso sea la fórmula para provocar grandes transformaciones. El lugar que pudo ocupar un Azaña en la Segunda República o Pi i Margall en la Primera tiende a estar siempre, dramáticamente, poco representado. Y creo que ese es el lugar desde el que se pueden hacer cambios de progreso a largo plazo. Sería una catástrofe que hablar sólo a los convencidos fuese lo único que se hiciera.

Menciona que Podemos tiene un proyecto diferente al de Más Madrid… ¿No le preocupa la fragmentación de la izquierda en la Comunidad en 4 candidaturas (Podemos, Más Madrid, PSOE y Madrid en Pie)? En el año 2015, la Izquierda Unida de Luis García Montero rozó la barrera del 5% [necesaria para obtener representación] y esta división de las izquierdas impidió, por sólo un escaño, desalojar al PP del gobierno…

Efectivamente, es un riesgo, sí. Confío en que haya la prudencia suficiente como para no embarcarse en aventuras que corran el riesgo de no alcanzar ese 5%. Si García Montero hubiera conseguido esa representación, habría habido un cambio de gobierno en la Comunidad. Yo confío en que esta vez no ocurra y que no nos encontremos con 4 ó 5 papeletas de izquierda. Creo que es simplemente cuestión de responsabilidad de los actores, que al lanzarse sepan que sus votos no van a ser desperdiciados.

“VOX ha servido para desenmascarar a Ciudadanos”.

 

Creo que una papeleta conjunta de Podemos e Izquierda Unida podría aprovechar esos votos, insuficientes en el caso de García Montero, para detener el latrocinio que llevamos sufriendo en la Comunidad y la ofensa nítida –y esto me toca especialmente por mi condición de profesor– contra las universidades públicas si el PP conserva el Gobierno.




El último sondeo publicado por Telemadrid, con las candidaturas de Podemos e Izquierda Unida por separado, pronostica que IU no alcanza ni el 2% en la Comunidad.

Yo creo que en Izquierda Unida lo saben, y que sabían antes de esta encuesta que ellos solos tienen muy difícil conseguir representación. Creo que no sería en absoluto imprudente que se presentaran juntos. Además, en este caso, veo con nitidez que las candidaturas de Podemos y de Izquierda Unida para la Comunidad reflejan el mismo espectro político, por lo que no terminaría de entender que no presentaran una candidatura conjunta. Creo que finalmente lo harán.

Quedan escasas horas. Este viernes se acaba el plazo para presentar candidaturas…

Lo harán.

Antes mencionaba a Manuela Carmena. ¿Cree que Podemos ha cometido un error al presentar una candidatura autonómica contraria a la de Errejón mientras no compiten contra la de Carmena al Ayuntamiento? Iglesias manifestó que “Íñigo no es Manuela”…

Esta me parece una situación bastante anómala y supongo que será difícil de explicar durante la campaña. Cuando Íñigo anuncia su decisión de liderar un proyecto político aún más amplio, Podemos comete un error al recibir la noticia con hostilidad. Creo que es un error que sólo se puede entender desde lógicas de intereses orgánicos internos porque, en términos políticos y de acuerdo con el espíritu que trataba de representar Podemos, es absolutamente incomprensible. Creo que era una idea magnífica presentar un proyecto respaldado por buena gestión y coordinado entre Ayuntamiento y Comunidad.

Una vez desaprovechada la oportunidad de vivirlo como una buena noticia –y darse cuenta de que crear espacios amplios es para lo que nació Podemos–, el partido toma la decisión de consolidar lo que ya anunciaba Vistalegre II: la apuesta por ocupar la esquina izquierda del cuadrilátero.

“La designación de Díaz Ayuso es una apuesta por la continuidad del entramado corrupto”.

 

Creo que no va a ser fácil de explicar que su candidatura para el Ayuntamiento de Madrid sea la misma marca contra la que compiten en lo autonómico. Les va a generar una situación incómoda en campaña y me temo –y lo digo con pesar– que, para tratar de sobrellevar este discurso electoralmente imposible, lo que van a hacer es marcar distancias con Manuela. Es un error para ellos y una mala decisión para todos.

Abandonaron la opción más razonable, la de embarcarse en el mismo proyecto para el Ayuntamiento y para la Comunidad, y ahora sólo les quedan dos posibilidades: o intentar inventarse estas distancias, un poco impostadas –y en este momento electoral…– con el gobierno del que han estado formando parte o asumir que defienden una cosa en cada sitio. Van a verse forzados a enunciar un discurso que les ubique más cerca de Sánchez Mato [candidato al Ayuntamiento de Madrid en Pie, la suma de Izquierda Unida, Bancada Municipalista y Anticapitalistas] que de Manuela Carmena.

En el regreso de Pablo Iglesias a la actividad política tras su baja de paternidad, el líder de Podemos pedía a Carmena que manifestara a quién iba a votar en las generales. Quizá insinuaba que era la alcaldesa la que se había alejado de Podemos…

Y a mí también me gustaría saber a quién va a votar él para el Ayuntamiento. ¿A Carmena? ¿O a Sánchez Mato? Yo no lo sé.

Es lo que te comentaba, su intento –inevitable, porque ellos son los que se han metido en este callejón sin salida– de marcar distancias con el gobierno de Manuela Carmena en la recta final de la campaña. Pero bueno, cada uno toma las decisiones políticas que considera.

¿Está más cerca Más Madrid del espíritu fundacional de Podemos que el propio Podemos?

Sin lugar a dudas y en todos los niveles. Más Madrid es capaz de interpelar a sectores de la población que no están vinculados a identidades políticas del pasado sino que se sienten interpelados por horizontes de futuro, de sostenibilidad del planeta, de construcción política europea…

¿Comparte alguna de las críticas a Íñigo Errejón por su marcha de Podemos? Hay quien le acusó de traidor, le echó en cara que comunicara su despedida a la dirección con escasa antelación, que se marchara después de ser elegido candidato a la Comunidad por los inscritos… Y es evidente que este cisma no ayudó a la imagen de Podemos…

Podría haberlas comprendido, porque tienen su sentido. Pero es a la vista de la reacción que se produjo cuando paso a entender la decisión que toma Íñigo. Cuando veo esta reacción contraria tan airada –que sólo responde a un temor por la pérdida de control de un espacio político–, empieza a parecerme verosímil que si Errejón lo hubiese anunciado antes su proyecto probablemente no hubiera salido. Una noticia que debió ser vista como positiva fue considerada negativa; no desde el punto de vista de los intereses de los madrileños sino desde los intereses de unas siglas.

“El Podemos de 2019 ocupa el espacio político que ocupaba Izquierda Unida en 2014”.

 

¿Cuál es su valoración de los candidatos del PP, tanto al Ayuntamiento como a la Comunidad? Tanto Almeida como Díaz Ayuso son considerados parte del “ala dura” del PP. Hay quien ve en la elección de ambos un intento por parte de Casado de taponar la fuga de votos hacia VOX…

Lo grave con el Partido Popular no es si sus candidatos son o no son duros en términos de izquierda o derecha. El problema es si son o no una apuesta comprometida por la continuidad del entramado corrupto. Y Díaz Ayuso es una apuesta comprometida por la continuidad del entramado corrupto. El caso de Almeida sí creo que es una apuesta ideológica… aunque no la logro comprender. Tú que eres una persona informada, dime alguna propuesta de Almeida para Madrid, más allá de las resoluciones que ha presentado el PP de Madrid sobre Venezuela, sobre Cataluña…

Acabar con Madrid Central [restricciones al tráfico en zonas céntricas de la ciudad para reducir la contaminación] y bajar impuestos. Es lo que más le he escuchado repetir…

[El PP-M] Presentó Madrid Central como si fuera el Muro de Berlín. Su idea es que el progreso de una ciudad se mide según la cantidad de engranajes, chimeneas, humos y fábricas contaminantes que haya. Yo creo que si Madrid quiere ser una ciudad europea tiene que apostar por ser una ciudad habitable y respirable. Creo que esto lo comparte la inmensa mayoría de los madrileños. Y, con las excepciones habituales, quienes den su voto al Partido Popular lo harán “a pesar de” esta oposición a Madrid Central. No creo que movilicen muchos votos mediante su estrategia contra Madrid Central.

¿Y cómo valora el sonado fichaje de Pepu Hernández como candidato del PSOE al Ayuntamiento? ¿Hay un exceso, reciente, de “políticos estrella” en los partidos?

Es verdad que, en cierto modo, la política va tomando rasgos de la sociedad del espectáculo. Esto es un poco inevitable. Pero hay un aspecto que me parece una buena noticia: transmitir la idea de que la política no es sólo un ámbito del que se ocupan unos profesionales específicos. Difundir la idea de que la política es algo que nos concierne a todos, que si no la hacemos los ciudadanos y ciudadanas corrientes la harán otros generalmente en contra de nuestros intereses y que no sea necesario presentar una larga lista de credenciales me parece positivo. Además, frecuentemente esta lista de credenciales lo que muestra es que alguien ha medrado dentro de un partido político, que a veces sólo son maquinarias implacables de promoción de los peores.

Personalmente, a mí Pepu me cae francamente bien pero ha tenido la mala suerte de medirse contra Manuela Carmena. Siendo una excelente propuesta, su perfil queda eclipsado al medirse contra la mejor. También le sucedió a Schumpeter con Keynes o a Pablo Milanés frente a Silvio Rodríguez (risas).

VOX aún no ha presentado oficialmente candidatos ni para el Ayuntamiento ni para la Comunidad pero, según el último sondeo de Telemadrid, superaría a Ciudadanos en intención de voto. ¿Le preocupa que esta irrupción masiva de la ultraderecha en el parlamento autonómico condicione el gobierno?

Obviamente me preocupa. Las amenazas que presenta VOX son obvias y te mentiría si te dijera que no estoy preocupado. Pero como soy optimista por naturaleza, también me gusta ver los aspectos positivos de las cosas: VOX clarifica el escenario político. Ya no hay margen para el disimulo, fundamentalmente de Ciudadanos, que ya han dicho cuál es el bloque al que va a sumar sus votos. Han dicho que no a Gabilondo [candidato del PSOE a la Comunidad de Madrid]. Tenemos dos bloques: uno del que forma parte VOX y otro del que ni forma ni puede formar parte.

Confío en que esta decisión de Ciudadanos –legítima– provoque que sus electores le pasen la factura correspondiente. Tengo la sensación –no soy sociólogo ni conozco datos exactos– de que Ciudadanos tenía un cierto voto joven, liberal, que buscaba renovación y regeneración, transparencia, que no eran un voto españolista, reaccionario ni homófobo. Y espero que este voto que, en su día, Ciudadanos supo conquistar, lo pierda en favor de Gabilondo, de Íñigo…

“La solución en Cataluña pasa por reconocer algún tipo de asimetría”.

 

Ojo, porque la decisión de integrarse en el bloque de la derecha reaccionaria no la tomó en Andalucía. Esa decisión la tomó en Madrid. En Andalucía pudo presentarla como una opción regeneradora, para sacar del poder a un partido que llevaba casi 40 años gobernando, salpicado por la corrupción, etcétera. Pero esa decisión no la acompañan haciendo lo mismo en Madrid para sacar al Partido Popular de la Gürtel y de la Púnica del Gobierno…

Errejón se marcha a Más Madrid, Bustinduy renuncia a encabezar la lista europea de Podemos, Bescansa también se desvinculó definitivamente del partido… La ruptura con Compromís, la caída en las encuestas… ¿Está Podemos camino de desmoronarse?

(duda) Yo creo que está abandonando, o ha abandonado, la idea de ocupar el espacio que, con su fundación, se pretendía ocupar. Y eso no es desmoronarse ni desaparecer; lo que quiere decir es que, en 2019, Podemos ocupa el espacio político que ocupaba Izquierda Unida en 2014; donde hay un electorado suficiente como para subsistir. Pero para ocupar el espacio de Izquierda Unida no hace falta fundar Podemos.




“Ocupar el espacio de Izquierda Unida en 2014” no sé hasta qué punto no es caer en la irrevelancia…

(duda) Sí, bueno… La irrelevancia o no siempre dependerá de la aritmética parlamentaria. Puede ocurrir que una fuerza con escasos diputados tenga un relevante poder político, como sucede con los nacionalismos periféricos de derechas. Efectivamente, creo que las elecciones generales del 28 de abril van a suponer para Podemos una pérdida de escaños muy importante. Será una catástrofe o no dependiendo de con qué lo comparemos: lo será frente a aquello que Podemos aspiraba a ser aunque tengo claro que estará por encima del resultado histórico de Julio Anguita [dirigente de Izquierda Unida. Con él como Coordinador General, IU obtuvo 21 escaños en 1996].

Nos gustaría que valorase varios asuntos recientes. El primero, la investigación judicial del supuesto robo del móvil de la asistente de Pablo Iglesias, un posible encargo del Ministerio del Interior de Jorge Fernández Díaz. Aparentemente, el objetivo de la sustracción era el de evitar un gobierno entre PSOE y Podemos. Cuando se produjo el supuesto robo, usted formaba parte de la primera línea de Podemos…

Lo que me tiene perplejo son los pocos efectos que esto está generando. Los medios serios se están haciendo eco del asunto pero, siendo un escándalo de proporciones descomunales, no parece que vaya a ir más allá. De repente, tenemos una policía corrupta, pagada con fondos públicos que interviene de forma corrupta para condicionar las posibilidades de gobierno… Me resulta inquietante que no tenga efectos… Hablo de efectos como que el Partido Popular pierda todos y cada unos de los votos que recibe, excepto el de sus dirigentes.

“Es un error que Podemos marque distancias con Carmena”. 

 

Uno siempre tiene la confianza de saber que, aunque discrepe en muchas cosas con sus conciudadanos, puede confiar en ciertas condiciones democráticas, liberales. Garantías judiciales, que el Estado no cometa crímenes… Pero cuando uno descubre que no comparte estas bases con el resto de ciudadanos… Me tiene realmente alarmado, más allá de que sea a Podemos a quien afecte.

¿Es un ataque a las bases mismas de la democracia?

Obviamente. Y que no cause efectos en el electorado creo que es un síntoma de debilidad muy grave en la calidad democrática de nuestro país. No hay deliberación democrática si no existen unos fundamentos compartidos, como que el aparato del Estado no intervenga de forma delictiva en contra de unas opciones políticas.

En el recién presentado programa de Podemos, se incluye la celebración de un referéndum pactado para Cataluña. ¿Es esa la solución al conflicto catalán?

Bueno, es una cuestión extremadamente compleja. No estoy seguro de cuál es la solución pero sí de cuál no lo es. Desde luego no lo es tener a la gente más de un año en prisión preventiva, acusada de un modo ridículo de rebelión. No estoy diciendo que no pueda considerarse grave lo que han hecho; hablo de grave en lo que su comportamiento tiene de desobediencia, de posible malversación de fondos públicos. Pero decir que lo que hicieron responde al mismo tipo que sacar los tanques a la calle… Mala estrategia para mostrar la fortaleza del Estado… La solución no pasa por ahí. La solución, inevitablemente, va a pasar por el diálogo y por –algo que reconoce en privado cualquier dirigente político– hacerse cargo, por tener en cuenta, la voluntad de los catalanes y las catalanas. Y puede hacerse por vías muy distintas…

¿Nuevo Estatuto de Autonomía? ¿Reforma de la Constitución? ¿Federalismo asimétrico?

Toda esa discusión tiene más de nominal que de real. Desde que el preámbulo de la Constitución ya reconoce el término “nacionalidad” podemos hablar de un reconocimiento constitucional a la plurinacionalidad ¿Federalismo asimétrico? El sistema que tenemos se asemeja bastante a un federalismo asimétrico. Sí creo que la solución pasa por –lo creo honestamente, y puede sonar mal, pero creo que es la pura verdad– reconocer algún tipo de asimetría, la asimetría a la que cada parte aspire.

Hay regiones que no quieren el mismo nivel de competencias que otras reclaman. El propio proyecto del Estado de las Autonomías era esto, que las distintas regiones se organizasen con el nivel de competencias que reclamen. Esta suerte de federalismo asimétrico rigió el proyecto de la Transición.

El panorama tan polarizado que tenemos –con la irrupción de VOX y el seguidismo de PP y Ciudadanos– ha reproducido en gran medida el mapa de las dos Españas. Me gustaría pedir a Esquerra Republicana de Catalunya que, una vez se recoloque este mapa político, no olviden de qué España forman parte. Me gustaría que Esquerra, tras esta polarización, regrese a esa parte ilustrada, proeuropea, progresista, liberal y con un fuerte compromiso social de la cual Cataluña ha sido vanguardia.




Para terminar, usted es abiertamente homosexual. Ha escrito, entre otros, libros como “Elogio de la homosexualidad”. Una investigación periodística ha revelado que el obispado de Alcalá de Henares celebra pseudoterapias ilegales para “curar” la homosexualidad.

Este es otro de los escándalos mayúsculos. Estas actividades son ilegales según las leyes de la Comunidad de Madrid, aunque el Gobierno regional no tiene mucho interés en hacer cumplir sus propias leyes. Me parece preocupante que se siga financiando con fondos públicos a una institución que se dedica a cometer delitos –en estas “terapias” clandestinas llegan a participar menores– y violar las leyes. El obispo de Alcalá ha recibido el respaldo de la Conferencia Episcopal. Pero como tiendo a ser optimista, creo que ellos saben que pertenecen irremediablemente al pasado. Intentan mantener un orden que ya no corresponde al mundo presente; el mundo les ha dejado atrás.

A veces hago un ejercicio de empatía con el obispo de Alcalá y me lo imagino diciendo: “¡Dios mío, el lobby gay y las feminazis me persiguen; a mí, que sólo quiero que las cosas coincidan con sus esencias: que los hombres sean masculinos y las mujeres femeninas!”. Me provoca cierta ternura ver cómo el mundo les ha dejado atrás, mientras se sienten como los cristianos perseguidos de las catacumbas. Y sí, quizá, efectivamente, (risas) es el momento de que regresen a las catacumbas. Hablando en serio, es inadmisible en un orden democrático de Derecho y deben asumir las consecuencias que se deriven de este asunto.