MADRID TIENTA A LA SUERTE

La regulación del sector del juego en la Comunidad de Madrid facilita la concentración de las casas de apuestas. Los salones de juegos de azar se multiplican, especialmente en los barrios más pobres de la región. Mientras, se incrementa el número de ludópatas y baja el promedio de edad de los adictos.

Elaboración, fotografía y redacción: Javier Corbacho Galán


En el municipio madrileño de Leganés, sólo 500 metros separan un centro de tratamiento para ludópatas de un salón de juegos de azar. Seis minutos andando, según Google Maps. Algo similar ocurre en la capital, ya que apenas 400 metros distancian la sede de la Asociación para la Prevención y Ayuda al Ludópata (APAL) de otro de estos locales. Cinco minutos a pie. La calle Bravo Murillo, que atraviesa los distritos de Chamberí y Tetuán, suma más de una docena de salas de juego. Ocho de ellas, en tan sólo un kilómetro.

Según la Memoria Anual del Sector del Juego de la Comunidad de Madrid, el número de casas de apuestas se ha triplicado en cinco años. De las 47 salas que había en 2013, la región ha alcanzado las 190 en 2017. Y eso sin incluir otros establecimientos en los que también se permite esta actividad. Al hacerlo, la cifra sube hasta los 416 a finales de 2017, 159 más que en 2013. Además, las personas que se apuntan voluntariamente en el RIAJ –un registro que prohíbe a sus inscritos acceder a estos locales– han crecido un 320% entre 2013 y 2018.

La cifra de afectados por el juego que recurren a terapia también sube. Diana Alonso, psicóloga especializada en ludopatía de APAL, explica que el número de personas que acude a su asociación es tres veces mayor que en 2012.

Límites a la concentración de casas de apuestas

Uno de los principales datos que preocupan a los profesionales que tratan a adictos al juego en la Comunidad de Madrid es que la región no tiene un plan urbanístico que evite la concentración de locales de apuestas, como sí sucede, de una forma u otra, en casi todas las Comunidades Autónomas. Madrid carece, junto con Asturias y Extremadura, de normas que pongan freno a la proliferación de las casas de apuestas.





Esta limitación territorial es una de las propuestas incluidas en la Proposición No de Ley (PNL) que el grupo parlamentario de Podemos presentó en la Asamblea de Madrid el pasado 8 de marzo. El documento, apoyado también por Ciudadanos y Partido Socialista –aunque no es vinculante–, instaba al gobierno regional a vetar totalmente la publicidad de casas de azar y juego en la radiotelevisión pública, a destinar a la prevención de la ludopatía al menos el 1% de los 170 millones de euros anuales que la Comunidad recauda gracias al juego, a prohibir los bonos promocionales –“regístrate y obtén 20 euros de regalo con tu primera apuesta”– y a impedir que se regale bebida y comida en el interior de estos locales.

El número de autoprohibidos ha crecido un 320% desde 2013.

 

Emilio Delgado, diputado de la formación morada y responsable de esta PNL, indica que las medidas para evitar la concentración de salas de juego –una competencia de las Comunidades Autónomas– “forman parte de la solución”. No obstante, matiza que “a la hora de analizar el número de ludópatas en cada Comunidad hay que atender a otros factores, como el nivel de desempleo”.

 

“Además, deben separarse de sitios sensibles como las sedes de las asociaciones contra la ludopatía, los institutos o los colegios”, propone el diputado, quien considera “adecuada” una distancia de, al menos, 500 metros.

“Creemos que también sería viable una limitación del número máximo de estos locales en una ciudad, como existe en Cataluña; una casa por cada equis habitantes”, compara. El objetivo de esta medida –indica– es el de “conseguir un equilibrio entre el derecho de la gente a participar en esta actividad y evitar los problemas que provoca”.

Otra de las medidas que sugiere Delgado es la de conceder competencias a las alcaldías. “No tiene sentido que un ayuntamiento no pueda decidir dónde quiere o dónde no quiere casas de apuestas”, explica. Para gestionar la coordinación entre el Ayuntamiento de Madrid y la Comunidad, existe la Ley de Pacto Local, de 2003, promulgada durante la presidencia de Alberto Ruiz-Gallardón. “Pero desde 2006 no se cumple; y eso que es del PP”, denuncia Delgado. “Llevan 13 años sin convocar la comisión de competencias para hablar sobre quién las tiene en qué ámbitos y cómo se financian, y sería un buen escenario para abordar el tema”, alerta el diputado, que añade que “30 ayuntamientos de la Comunidad de Madrid y distritos como Móstoles o Leganés o Alcalá de Henares –que suponen el 70% de la población de la región–, piden tener competencias para regular este sector en su territorio”.

Algunos salones están cerca de colegios o centros de tratamiento de la ludopatía.

 

“Además de alejarlos de puntos sensibles como colegios e institutos, habría que plantearse también otras cuestiones sobre los locales de apuestas”, indica Consuelo Tomás, responsable del Instituto Valenciano de Ludopatía y Adicciones No Tóxicas, el centro de mayor antigüedad de toda España en la terapia de esta enfermedad. “Son salas sin ventanas ni relojes, para que quienes entran no sean conscientes del tiempo que pasan allí”, indica esta psicóloga clínica.

En marzo de 2018, la Audiencia Nacional tumbó tres artículos de un decreto de 2015 del Consejo de la Generalitat Valenciana que establecía una distancia mínima de 800 metros entre los salones de juego y que sustituía a una normativa anterior que la fijaba en 200 metros. A mitad de octubre, el Gobierno de la región anunció que reformará el reglamento autonómico para imponer una distancia de 700 metros entre local y local.

“Nosotros proponemos que estos establecimientos estén ubicados en polígonos a las afueras de la ciudad para evitar que los menores se desplacen hasta ellos”, añade Tomás. No obstante, ni Madrid ni Valencia son las zonas con mayor presencia del juego. De acuerdo con datos de la Asociación Nueva Esperanza, que atiende a personas con ludopatía, Murcia es la región de España y de Europa con la mayor proporción de salones de juegos de azar y apuestas deportivas por habitante, con más de 500 locales de este tipo.

Para abordar la concentración territorial de las casas de apuestas, UND_R CONSTRUCTION intentó ponerse en contacto por teléfono y mediante e-mail con los responsables de las principales empresas de juego que operan en España. Aún no ha obtenido respuesta.

Los locales crecen en los barrios más pobres

Según indica el diario El Confidencial, “los 3 distritos madrileños donde más han proliferado las salas de juego son los 3 con rentas más bajas”. Latina suma 18 nuevos locales. Usera, 16 y Puente de Vallecas, 15. Y las tres zonas en las que desaparecen son las que registran rentas más altas: Chamberí, Salamanca y Centro.

Murcia es la región de España y de Europa con la mayor proporción de salones de juegos de azar.

 

Sobre la concentración de los locales de juego, la psicóloga Diana Alonso apunta que, “además de que no estén cerca de los colegios, ayudaría que no estén unos pegados a otros, ya que el ludópata sale desesperado de una casa de apuestas tras haber perdido dinero y con lo poco que le queda entra a otra a probar si en esta tiene más suerte”. Además, al evitar la concentración –asegura la psicóloga– se reduce el riesgo de que puedan entrar menores y autoprohibidos.

Alonso desmiente, sin embargo, que los más pobres sean los que más apuestan. “Nos preocupa que la gente crea que la ludopatía sólo afecta a quienes intentan salir de situaciones de dificultad económica y que, de este modo, las familias acomodadas crean que a ellas no les puede pasar”, afirma. “La renta puede influir, pero la adicción también guarda relación con otros componentes, como intentar ganar dinero sin esfuerzo o no enfrentarse a los problemas”, asegura. La principal diferencia –indica– reside principalmente en el mayor o menor daño económico que causa el juego a unas familias y a otras. “Hay quienes pueden saldar sus deudas pidiendo un crédito, por lo que el impacto de la adicción es menor; pero no todos tienen esas facilidades”. La psicóloga también teme que, a nivel político, las iniciativas destinadas a prevenir la ludopatía se centren únicamente en los perfiles con un nivel socioeconómico más bajo.

Madrid no cuenta con normas que frenen la concentración de casas de apuestas.

 

El pasado 9 de octubre, la Comunidad de Madrid anunció que endurecerá los controles de acceso a las casas de apuestas, especialmente en el caso de los menores y los autoprohibidos. Los locales deberán instalar un mostrador similar al que existe en los casinos y los bingos en el que los asistentes deberán enseñar su DNI. Además, según notifica la Comunidad, “la regulación de la publicidad se ajustará a la normativa estatal específica para el juego”, ya que, por el momento, se rige por normas más generales como la Ley de Comunicación Audiovisual o la de Servicios de la Sociedad de la Información y Comercio Electrónico.

“Lo hacen sin fecha ni compromisos y renuncian a regular la distancia entre estos locales y a poner límites a su proliferación o a su cercanía a colegios, institutos o centros de atención a ludópatas”, denuncia Emilio Delgado a través de Juego Peligroso, un canal de Telegram en el que difunde noticias sobre este sector. “Es una vergüenza para los afectados y sus familias”, añade.

El diputado indica que la ley madrileña sobre el juego, promulgada en el año 2001 y que ha sufrido 9 modificaciones, no es suficiente. “La realidad va más rápido que la Administración, por lo que necesitamos una ley integral que contemple aspectos sanitarios, educativos y tributarios”, indica. “Este anuncio es salvar el examen la noche de antes”, sentencia.

Un día después de que la Comunidad difundiese este comunicado, Fernando Prats Máñez, director del Área de Ordenación y Control del Juego de la Comunidad, comparecía en la Asamblea de Madrid. En dos ocasiones anteriores, alegando problemas de agenda, Prats había evitado acudir a declarar a la cámara regional.

Las salas de juego proliferan en los barrios madrileños de menor renta.

 

“Es preocupante que esté yendo más lejos que su propio grupo, el PP, y que los operadores del juego”, indica Emilio Delgado, en alusión a varias declaraciones de Prats. “Ha dicho que quiere poner máquinas de apuestas deportivas en los bares y cuestiona las medidas de distribución geográfica apelando a la libertad de mercado e indicando que es injusto que se apliquen con el juego cuando no se evita la concentración de tiendas de ropa”, explica el diputado, quien se muestra “muy preocupado por la cercanía de Prats al sector del juego”. “Le aman las revistas especializadas y los operadores mientras le denostan las asociaciones de afectados. Los pasos que va dando me llevan a pensar que se está construyendo una puerta giratoria como un casino de grande”, asegura.

Durante su comparecencia en la Asamblea –24 horas después de la de Prats–, la consejera de Economía y Hacienda Engracia Hidalgo, defendía la gestión del Gobierno regional del sector del juego. “El 31 de diciembre de diciembre del 2017, la Comunidad tenía 5,92 salones de juego por cada 100.000 habitantes”, indicaba; una cifra menor al promedio nacional, de 6,73. Además, según alegó la consejera, “el número medio a nivel nacional de máquinas [de apuestas] es de 390,24 por 100.000 habitantes, mientras que la Comunidad [de Madrid] tiene 350,87”. Y según cifras del director del Área de Ordenación y Control, el sector del juego genera entre 9.000 y 12.000 puestos de trabajos directos en la región y casi 45.000 indirectos.

Este medio intentó contactar personalmente con Fernando Prats. Su equipo de prensa comunicó a UND_R CONSTRUCTION que la postura del Director del Área de Ordenación del Juego es la expresada durante la comparecencia en la Asamblea.

A nivel nacional

“También estamos trabajando a nivel nacional”, asegura Emilio Delgado. Sobre la posibilidad de modificar las leyes estatales y lograr consensos con otras fuerzas políticas, apunta: “Es obligatorio que un gobierno progresista como el actual tenga una especial sensibilidad con aquellos que lo están pasando mal”.

“Me preocupa la cercanía del señor Prats con el sector del juego”, apunta Emilio Delgado.

 

En el documento firmado por Pedro Sánchez y Pablo Iglesias a principios de octubre –un preacuerdo para la aprobación de los Presupuestos Generales de 2019– también se incluyen medidas que afectan al juego. En el texto, Gobierno y Podemos abogaban por equiparar la regulación de la publicidad del juego a la del tabaco, además de “estudiar medidas de información y limitación del consumo de juegos de azar” e instar a los operadores a participar en la prevención de las patologías derivadas de su negocio.

La edad media del ludópata baja: ahora hay adictos de poco más de 18 años.

 

Al preacuerdo le siguió otra iniciativa en el Parlamento. El 23 de octubre, la formación izquierdista presentó una moción en el Congreso de los Diputados para instar al Gobierno a vetar la publicidad del juego, restringiéndola exclusivamente al propio sector del azar –anuncios en webs especializadas, casinos o bingos–, de una forma similar a como ocurre con las bebidas alcohólicas. Además, exigía el establecimiento de lectores de DNI en las máquinas y llamaba a prohibir que personajes famosos participen en esas campañas. PP, PSOE y Ciudadanos votaron a favor.

La responsable de esta iniciativa de la formación morada, Sofía Fernández Castañón, ya había propuesto estas medidas a la ministra María Jesús Montero. No obstante, como recordó la titular de Hacienda, prohibir la publicidad de una actividad legal no es posible, aunque desde el Ejecutivo no se descarta su limitación.

Desde finales de septiembre, la adicción al juego, junto al uso compulsivo de Internet y de videoconsolas, está incluida en el Plan Nacional de Acción contras las Drogas, dependiente del Ministerio de Sanidad.

Impacto económico de los juegos de azar

La Dirección General de Ordenación del Juego informa trimestralmente de la evolución del mercado del juego online de ámbito nacional, desde junio de 2012. Para elaborar las estadísticas, la DGOJ emplea información suministrada por los operadores de juego habilitados.

En el segundo trimestre de 2018, el GGR –margen de juego neto, es decir, cantidades dedicadas a la participación en el juego, una vez restados los bonos y los premios satisfechos por el operador– sumó 167,2 millones. Esta cifra supone un aumento del 2,33% frente al intervalo enero-abril del mismo año y un aumento del 40,15% respecto al periodo abril-junio de 2017.

De esos 167,2 millones, 87,6 millones corresponden a la participación en apuestas (un 52,4% del total). Según indica el informe, las apuestas en línea crecen más que el resto de juegos. Se incrementan un 7,07% con respecto al trimestre anterior y un 46,68% frente al mismo intervalo del año pasado. Un auge –dice el documento–  motivado en gran parte por la celebración del Mundial de Rusia.

El aumento del margen de juego neto es notable en comparación con los primeros datos recabados. El GGR total de 2013, el más antiguo disponible, alcanzó los 228 millones de euros, con una media de 57 millones por trimestre.

Según datos de diversas asociaciones de tratamiento de la ludopatía, nuestro país ha casi duplicado su gasto en juego, pasando de 12.766 millones de euros en 2012 a los 23.321 destinados a las diferentes modalidades de juego en 2018. En el segundo trimestre de 2018, los españoles gastaron 4.166 millones en juego online. A principios de 2013, esta cifra apenas rozaba los 1.500 millones.

El jugador es cada vez más joven

Según indica el Anuario de 2018 Percepción social del juego de azar en España, elaborado por el Instituto de Política y Gobernanza de la Universidad Carlos III de Madrid y editado con el patrocinio de la Fundación Codere –una de las multinacionales españolas de mayor alcance dedicadas al juego–, el perfil del jugador que participa en apuestas deportivas en locales es el de un hombre menor de 35 años de clase media o media-baja.

Las apuestas deportivas crecen más que el resto de juegos.

 

“Lo que mueve a apostar, además de ganar, es demostrar que se sabe de un deporte y, en un plano secundario, porque es divertido y se puede hacer con los amigos”, indica el informe. “Las apuestas son el caso paradigmático del tipo de juego en el que ciertas personas tienden a creer que es posible dominar el azar a través del análisis o de sus conocimientos sobre los contendientes”, añade el documento.

“El perfil del jugador ha cambiado a lo largo de los últimos 20 años”, asegura Carlos Villoria, doctor en Psicología experto en el tratamiento de adicciones y coordinador terapéutico de LUDOHealth Madrid. “A finales de los 90, la edad media del jugador se situaba entre los 40 y los 50 años y los ludópatas solían ser varones que llevaban en torno a una década jugando, principalmente, con máquinas tragaperras en bares”, recuerda. “Actualmente, este perfil se mantiene, pero el ludópata se mueve hoy entre los 25 y los 35 años. Siguen siendo hombres en su mayoría pero mayoritariamente participan en el juego online y las apuestas deportivas”.




Según Consuelo Tomás, el 40% de los que acuden al Instituto Valenciano de Ludopatía y Adicciones No Tóxicas son menores de 30 años. “A mí, personalmente, me gustaría que todo tipo de juego obligara a presentar el Documento Nacional de Identidad, para que no pueden jugar ni menores ni autoprohibidos. Las empresas de máquinas y tragaperras decían que saldría muy caro un lector de DNI pero los detectores de billetes sí que lo han puesto”, añade. Algo similar indica la Asociación Nueva Esperanza (Murcia) que alerta del surgimiento de un nuevo perfil, cada vez más habitual: el de ludópata de 18 a 25 años. Algunos de los que reclaman terapia incluso son menores de edad.

Alejandro tiene 22 años y acaba de recibir el alta médica por parte de Diana Alonso, tras casi tres años de terapia en APAL Madrid. Comenzó a jugar a los 19 años, tras la invitación de unos amigos para acudir a una sala de juegos. “El primer día que fui, gané en la ruleta electrónica y empecé a pensarme que iba a ser así cada día”, relata. Sus relaciones familiares y sociales empeoraron a la vez que aumentaba su adicción. “La relación con mi pareja se volvió tóxica y mi trato con mis padres también empeoró; todo ello debido a las mentiras”, asegura. No llegó a pedir préstamos, delinquir ni acumular deudas pero calcula que perdió unos 10.000 euros durante el primer año de juego. “El problema no es sólo el dinero que pierdes, sino también el daño que llegas a hacerle a la gente que te quiere”, comenta.

“Me di cuenta de que tenía un problema porque no paraba de pensar en el juego… Llegas a escaquearte del trabajo para ir a jugar o sales de casa con dinero y vuelves sin él”, confiesa. “A veces mientes: dices que estás en otro sitio pero estás dentro de una sala de apuestas. O tienes que cancelar tus vacaciones porque te has gastado los ahorros antes de irte…”, añade.

“Una vez, mis padres me vieron llegar a casa con 3.000 ó 4.000 euros en efectivo y se pensaron que eran de la droga”, prosigue. “Les aclaré que era por el juego y el día después de decírselo, perdí todo ese dinero en efectivo y todo el que tenía en el banco”, rememora. “Una semana después, mientras mis padres estaban de vacaciones, volví a gastarme en jugar una deuda que me acababan de pagar. A partir de ahí, mi madre me dijo que o buscábamos ayuda externa o tenía que irme de casa”.

Juego online: el azar ya no sólo es presencial

La Ley del Juego de 2011 reguló por primera vez el negocio de las apuestas online en España, una competencia estatal. Fue la primera normativa integral desde la despenalización del juego en 1977. Internet hizo necesario un nuevo marco legislativo: apostar había dejado de ser únicamente presencial y desde la llegada de la Red el sector del azar se volvió algo más complejo que quinielas, cartones de bingo, loterías y casinos.

La Comunidad de Madrid ostenta la mayor tasa de jugadores en línea de toda España, con el 20% del total. Según el informe “Percepción Social sobre el juego de azar” de 2018, supera a Andalucía, con el 17%, y a Cataluña, con el 14%.

Uno de cada cinco menores confiesa haber realizado apuestas online, según desveló un estudio de la Universitat de València realizado en 2013. Para ello, los adolescentes suelen utilizar el DNI de sus padres o familiares. Según indica Consuelo Tomás, “la adicción crece más rápido en el caso de aquellos juegos en los que el tiempo transcurrido entre la apuesta y la obtención del premio es menor. A lo que hay que añadir que en la Red no hay límites horarios ni tanto control a las cantidades que se juegan. Por ello, el juego a través de Internet resulta potencialmente más peligroso que, por ejemplo, una lotería o un sorteo.

“En las tragaperras no se podía apostar cantidades de dinero tan elevadas pero ahora es fácil aumentarlas gracias a las máquinas de apuestas deportivas y el juego en línea. De hecho, debido a esto, los afectados cada vez necesitan un estímulo más grande que les provoque una mayor emoción”, indica la terapeuta.

Según publicó El Confidencial, los dos principales “carruseles” deportivos de la radio española emiten un anuncio de apuestas deportivas cada 15 minutos. Suponen –indica el digital– el 25% de todos las cuñas de la retransmisión.

Pero no sólo existe publicidad de juegos de azar en los medios de comunicación. 19 de los 20 equipos de la Primera División española –e incluso la propia LaLiga– han firmado contratos con empresas de juego. Algunas de estas entidades se han convertido en patrocinadores oficiales de algunos de los principales clubes. Según cálculos del portal Bolsamanía.com, el Real Madrid recibió 12 millones de euros entre 2017 y 2018 gracias al acuerdo de patrocinio firmado con uno de las principales operadores españoles.

“Los afectados cada vez necesitan un estímulo más grande que les provoque una mayor emoción”, indica Consuelo Tomás.

 

Mientras, la inversión en promoción que realizan estas empresas continúa creciendo. En el segundo trimestre de 2018, el gasto en publicidad del juego, sin contar marketing o promociones, alcanzó los 41 millones de euros. En 2013, la media rozaba los 17.

“Gracias a los anuncios, se juega un poco más pero al ludópata le hacen polvo”, indica Diana Alonso. “La ludopatía funciona exactamente igual que una adicción con sustancia (drogadicción, alcoholismo…). La diferencia es que la sustancia es más agresiva para el cuerpo”, explica. “La impulsividad y la compulsividad son similares y la industria del juego potencia este componente al máximo”, añade.

“Los anuncios mezclan efusividad, emoción… Están muy bien hechos”, reconoce Alejandro al repasar los avances conseguidos tras sus tres años de tratamiento. “Siempre han sabido cómo llegarnos”.

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