17/09/2018

Felipe González: “La aplicación de la ‘ficha limpia’ a Lula pretendía sacarlo de la competición”

Texto y fotografía: Javier Corbacho Galán


El expresidente español Felipe González participó la tarde del lunes en el seminario “Una alerta progresista para fortalecer la democracia y el orden multipolar”, organizado por el Common Action Forum y celebrado en la madrileña Casa de América. Además del exmandatario socialista, intervinieron Celso Amorim, excanciller de Brasil; Gaspard Estrada, director ejecutivo del Observatorio Político de América Latina y el Caribe (OPALC), y Juan Luis Cebrián, fundador y primer director del diario El País, quien moderó el primer debate.

González aludió al “desorden” que caracteriza las relaciones internacionales actuales y “mostró su solidaridad hacia Lula”, a quien –según dijo– considera un amigo. El expresidente brasileño Luiz Inázio Lula da Silva, gobernador del país entre 2003 y 2010, fue condenado a principios del año 2018 a más de 12 años de prisión por lavado de dinero y corrupción pasiva. Al tratarse de una condena en segunda instancia, el Tribunal Electoral vetó la candidatura del líder del Partido de los Trabajadores (PT) favorito en las encuestas con el apoyo de un tercio de los brasileños, según los sondeosa las próximas elecciones de octubre. “Una ley, la de la ficha limpia, –indicó González– que es de Lula, y que se le ha aplicado a él para sacarle de la competición”.

Además, el exmandatario socialista indicó que la gestión política de Lula da Silva “supo combinar la economía social de mercado sin disminuir la capacidad productiva de Brasil ni alterar la cohesión social”.



Por su parte, Gaspar Estrada, director de OPALC, pronosticó una “pérdida de los consensos en Brasil” si Jair Bolsonaro, candidato ultraderechista del Partido Social Liberal (PSL), gana la segunda vuelta de las elecciones de octubre. “La pérdida de consensos políticos, la crisis económica, el desgaste de los progreso sociales en la etapa Lula y la actual polarización explican cómo hemos llegado hasta aquí”, aseguró Estrada, que recordó que “Bolsonaro robó votos al PSDB (partido socialdemócrata brasileño)”. Una formación, la socialdemócrata, a cuyo candidato, Gerardo Alckmin, las encuestas conceden el cuarto lugar tras los ecologistas.

Una preocupación compartida por Celso Amorim, ministro de Exteriores con el PT, quien aseguró que una victoria de la extrema derecha aumentaría la tensión social del país. “La política exterior de Lula y la administración de los recursos del país molestaron a unas élites brasileñas”, añadió Amorim, quien apuntó que, a diferencia de la extrema derecha europea, la postura del PSL deja a un lado el nacionalismo en ciertos temas y lo que pretende “es conseguir una relación privilegiada con el centro del capitalismo mundial”, en referencia a Estados Unidos.

Por su parte, Juan Luis Cebrián destacó “el giro a la derecha de Latinoamérica con la excepción de la victoria de Andrés Manuel López Obrador en México”, acompañado de “tendencias neofascistas” en varias naciones europeas. A su vez, aseguró que “en aquellos países cuyos gobiernos no tienen fuerza o voluntad, la judicialización de la política concede a los jueces un papel que atenta contra la separación de poderes”.

El evento, dividido en dos coloquios, continuó con una mesa redonda, con el título de “El nuevo (des)orden mundial: crisis multipolar y las fronteras invisibles del neoliberalismo” en la que participaron, entre otros, el juez Baltasar Garzón y el profesor de la Universidad de Coimbra Boaventura de Sousa Santos.