SMART JOURNALISM (VII): ORIOL QUEROL

El 6 de febrero de 2018, Emilio Miró Paniello moría en Barcelona a los 77 años de edad a causa de una neumonía. Dos días después, La Vanguardia publicaba su esquela. “Hijo de Pilar y Emilio. Ha dejado este mundo sin haber aportado nada de interés“, indicaba la sección necrológica del diario. Algo similar señalaba la versión en catalán: “Ha muerto sin haber modificado mucho el mundo que le rodeaba”.

Según aseguraron sus familiares tras el revuelo causado por lo inusual del texto, fue el propio Miró el que, en su testamento vital, redactó estas palabras para su propia esquela.

Unos meses más tarde, en julio, el periodista Oriol Querol encontró varias pertenencias de Emilio Miró entre los cuadros, libros, postales, casettes, muebles y revistas que se amontonan en el Mercat dels Encants, célebre mercado de la Ciudad Condal que atrae a coleccionistas, anticuarios y curiosos.

Elaboración y redacción: Javier Corbacho Galán

Imágenes: Cortesía de Oriol Querol (Twitter: @OriolQF)


“En sus objetos tenía escrito su nombre. Lo googleé por curiosidad –aún sin saber quién era– y aparecieron las decenas de noticias sobre su esquela”, comenta Querol por teléfono. Puro azar. Entre las antigüedades amontanadas, Oriol encontró el diario de Emilio Miró; más de medio millar de páginas –algunas escritas a mano, la mayoría, a máquina– en las que este químico nacido en 1940 había plasmado casi diariamente sus pensamientos e inquietudes entre el 13 de octubre 1960 y el 27 de diciembre de 1962.

Esquela de Emilio Miró Paniello

“Si en algún lugar podía encontrar respuestas al misterio de este personaje, era en esas páginas”, explica el periodista en un hilo de Twitter, rápidamente convertido en viral, en el que narraba el hallazgo. “Lo compré pensando que algo interesante encontraría, pero no pensaba que me fuese a dar para más de dos tweets”, indica a UND_R CONSTRUCTION.

En sus páginas, Emilio escribe sobre cine –Ben Hur estaba recién estrenada en España–, fútbol o política –Kennedy y Nixon se disputaban la presidencia de Estados Unidos–. “A veces, analiza una película en cinco folios. Llega incluso a tratar al diario como a un amigo y contempla que alguien lo pudiese leer en un futuro“, indica Querol al otro lado del teléfono. “Hoy debo disculparme ante ti, diario, por no haber escrito nada el día de ayer”, escribe Miró en una de las páginas.

“Compré el diario pensando que sería interesante pero no pensé que me fuese a dar para más de un par de tweets”.

 

En varias de las anotaciones, Emilio confiesa su amor hacia su prima Mari, una joven tres años menor que él que vivía en Monzón (Huesca), a quien invita a Barcelona a pasar dos semanas de verano.



A pesar de que su amor no era correspondido, Emilio escribe que desea que su prima lea algún día el diario. “Casi sesenta años después, las páginas habían aparecido en el suelo de un anticuario. Así que probablemente nunca no lo leyó”, indica Oriol en su hilo. Por ello, el periodista se propuso encontrarla para entregarle los manuscritos. Cuando la localizó, Mari le confesó que siempre supo que su primo estaba enamorado de ella. “Me dijo también que tenía una espinita clavada: no tenía ningún recuerdo de él. Así que, como Emilio hubiera querido, le di el diario”, cuenta Oriol.

Tras la popularidad de su hazaña –más de 20.000 retweets de su hilo y más de 200.000 interacciones–, Querol se muestra satisfecho. “Esto demuestra que a la gente le gustan las historias. Sea cual sea el canal. Las historias bien escritas. Y yo he intentado que esta lo esté”, comenta. Aún le siguen llamando desde medios de comunicación para contar su hallazgo.



“Estoy contento como autor; al igual que un novelista o un músico, nos gusta que nuestro trabajo se difunda. Pero además, porque estoy seguro de que a Emilio le hubiera gustado que se conociese su historia. Y también contento por Mari. Lo último que supe de ella es que mandó encuadernar las páginas en tapa dura”, cuenta. “Cuando yo las encontré eran hojas sueltas, algunas arrugadas. Ahora están cuidadas y Mari las puede leer cuando quiera”.