NUESTRO PAPEL: Entrevista a Bob Pop

“Un miércoles de enero” (Editorial Turner) es una mezcla de monólogo humorístico, clase de periodismo, crítica cultural y operación quirúrgica; una combinación a la altura del currículum de su autor, Roberto Enríquez (Madrid, 1971), más conocido por el sobrenombre de Bob Pop. A pesar de que el título del libro sólo alude a una fecha, sus páginas concentran casi cuatro meses de trabajo de Enríquez –aunque a ratos, hay más de Pop–; los que tardó en diseccionar minuciosamente los periódicos y revistas que salieron a la calle el segundo miércoles del por entonces recién empezado 2018.

Con el objetivo de “ver la realidad desde el pequeño hueco que supone un instante”, Roberto Enríquez compró El País, El Mundo, ABC, La Razón, La Vanguardia, El Periódico de Catalunya, El Economista, Cinco Días, Expansión, Marca, As, Mundo Deportivo, Sport, Diez Minutos, ¡Hola!, Semana y Love, con la consiguiente alegría posnavideña de cierto quiosquero de La Rambla. Y tras cientos de pósits y horas de lectura, análisis y subrayado, Bob Pop pretende explicar cómo funciona España en base a una prensa en la que cabe la muerte de Carmen Franco, el abandono de Artur Mas de la presidencia del PDeCat, las vacaciones de las casas reales europeas, la participación del BBVA en Telefónica e incluso el despido de una empleada de El Corte Inglés motivado por revelar a una niña la verdadera identidad de Papá Noel.

Para comprender este “dibujo de un país” y de su “pasado inmediato” que aparece al “unir los puntos”, UND_R CONSTRUCTION entrevista a Bob Pop en Barcelona con una pregunta en la cabeza: ¿Cuánto ha cambiado España y su prensa desde el segundo miércoles de enero de 2018?

Elaboración y redacción: Alicia Abadía Fantova y Javier Corbacho Galán

Fotografía: Alicia Abadía Fantova


UND_R CONSTRUCTION: Si, como decía Albert Camus, un país vale lo que vale su prensa, ¿cuánto vale España?

Bob Pop: (risas) Es una putada de pregunta y sobre todo una putada de afirmación por parte de Camus, aunque estoy de acuerdo. Creo que por suerte actualmente en España hay mucha prensa –en papel, digital…– y mucha gente intentándolo hacer bien. Otra cosa son los dueños de esa prensa y qué permiten hacer y qué no. La prensa tiene mala prensa –menudo juego de palabras– pero, en realidad, no estamos tan mal. Tras “Un miércoles de enero” descubrí que estamos siendo muy injustos con la gente que trabaja día a día en los periódicos –algunos con una línea editorial muy cuestionable; cosa de sus jefes– pero dentro hay mucho oficio y muchas ganas de hacerlo bien.

“No hay representación mejor del capitalismo salvaje actual que la lectura en profundidad de cualquier diario deportivo”.

 

Creo que ahora mismo nuestros políticos valen bastante menos que nuestra prensa; nuestros políticos buscan bastante menos la verdad que nuestros periodistas. Creo que hay que tener cuidado con desprestigiar una prensa que nos intenta contar qué está pasando. El ejercicio de leerla toda junta y atar cabos es muy buen ejercicio, sobre todo para la libertad.

En su libro, opina que “las revistas del corazón han vivido de bajar la voz y la mirada frente al poder y el sistema”. ¿Cuál es su función entonces?

Bob: Mantener el statu quo. Su función es adornar los abusos de dinero, poder y políticos. La prensa rosa convencional es un publirreportaje del abuso de poder. Luego está la otra prensa rosa, la de nueva hornada, que se dedica a perpetuar modelos tóxicos: machistas, sexistas, clasistas… La prensa rosa es un peligroso modo de hacer entretenida la ranciedumbre.

La prensa deportiva tampoco se salva… “Un diario deportivo cualquiera parece una demo amena de capitalismo para principiantes”…

Si comparas prensa deportiva y económica, aparecen más cifras en la primera que en la segunda. Sobre todo, en el caso de los futbolistas, que aparecen tratados como pura mercancía. Además de perpetuar modelos de machirulismo, trabajan con la concepción de que la gente se compra y se vende. Y cuando pueden, buscan la rivalidad y cierto odio, que para otro tipo de prensa nos parecería implanteable. Creo que no hay representación mejor del capitalismo salvaje actual que la lectura en profundidad de cualquier diario deportivo.

En su libro afirma que “los periódicos no se escriben para quienes los leen y compran sino para quienes los financian”.

Yo tengo la sensación de que los periódicos no se escriben para nosotros. Creo que se están devolviendo favores, se está haciendo propaganda de los grandes grupos financieros, se está contentando a los accionistas y se está vendiendo un producto que al final no está pensado sólo para informar al lector sino más bién para contentar al inversor. Pero pese a eso, muchos periodistas –no hablo de directores de área ni de sección– siguen escribiendo sus piezas para el lector. Pero quienes las editan o quienes deciden sí tienen más en mente al accionista. Unos quieren que el público sepa cosas y otros pretenden que los dueños no se asusten de las cosas que pueda saber la gente.




Su libro analiza también la visibilidad y la presencia de las mujeres en las informaciones en prensa. ¿Qué le parece que dos mujeres hayan comenzado en los últimos meses a dirigir el principal periódico de España [Soledad Gallego-Díaz, El País] y la radio televisión pública [Rosa María Mateo, RTVE]?

Me parecen dos buenísimas noticias por varios motivos. En primer lugar, son unas buenísimas periodistas, reputadas, importantes y serias. Además, por la presencia de mujeres en la dirección tanto del principal diario en papel como de la televisión pública. Y porque son mujeres que ya han cumplido los sesenta; lo digo porque muchos profesionales son aparcados cuando cumplen determinada edad. Son buenas noticias no sólo como hechos sino también como símbolos.

“Tengo la sensación de que Casado está siguiendo la estrategia que siguió Trump para ganar las elecciones”.

 

Después de “Un miércoles de enero”, he echado un vistazo a El País y se puede volver a leer. En el libro, hablo de la ausencia de reflexiones sobre la izquierda en España, Europa y el mundo. Y desde hace poco, pueden leerse en El País artículos muy interesantes sobre el papel de la izquierda en la sociedad actual. No sé si es que he decidido comprar El País en los días buenos (risas) pero tengo cierta esperanza con este nuevo rumbo a cargo de Gallego-Díaz.

Sobre Rosa María Mateo, aún es demasiado pronto. Pero creo que si alguien sabe de la casa [de RTVE] es ella. También hay una nueva directora de informativos [Begoña Alegría] y una nueva política para aceptar o no los cargos: no tomar posesión si no se es aceptado en referéndum por los miembros de la redacción.

“La voz de la izquierda es la gran ausente en la prensa nacional… y que conste que estoy siendo demasiado laxo porque incluyo al Partido Socialista Obrero Español, por aquello de aferrarme a la literalidad de sus siglas”, escribe. ¿Ha cambiado su opinión sobre este tema tras la llegada a Moncloa de Pedro Sánchez?

(duda) No lo sé… No sé. Porque Pedro Sánchez llega al poder apoyado por grupos de izquierda –Podemos, ERC, En Comú…– y durante las primeras semanas hay un discurso de izquierdas. Sacar a Franco del Valle de los Caídos me parece muy importante. Creo que muchos de los gestos, como el cambio en la política de migración que ha prometido hacer, son positivos pero todavía no me fío. Dentro de poco, se reúne con Angela Merkel para hablar sobre migración –la canciller ha liderado uno de los gobiernos más inteligentes y piadosos con el tema de los refugiados, que casi le cuesta el poder y ha sido puesta en jaque por la ultraderecha alemana– pero no sé si Pedro Sánchez ahora mismo representa un discurso de izquierdas, si es un discurso socialdemócrata o si puede llegar a ser un soplo de aire fresco frente a toda la podredumbre que estábamos viendo.

“Creo que ahora mismo nuestros políticos valen bastante menos que nuestra prensa”.

 

Estas primeras semanas de gobierno de Sánchez coinciden, entre otras cosas, con la investigación del máster de Pablo Casado, por lo que creo que la izquierda se está mostrando simplemente como una oposición a los desmanes de una derecha cada vez más ultra; una derecha que cada vez que llega al poder se vuelve más autoritaria. Cada vez que la derecha pierde el gobierno siente que le han arrebatado algo que considera propio y llama a filas a los suyos para recuperarlo. La sensación que tengo con Casado, y el mayor miedo que me da, es que está siguiendo la estrategia que siguió Trump para ganar las elecciones: no sólo en cuanto a su mensaje xenófobo, y fascista en muchos casos, sino con el tema del Supremo [la jueza que investiga la supuesta obtención de su título de manera irregular por parte de Casado ha elevado la causa al Alto Tribunal]. En el caso de que la causa no prospere y siga como líder del PP, con posibilidad de ganar las elecciones, Casado puede seguir los modos de Trump para intentar demostrar que es capaz de pasar por encima de los medios críticos. No sé si el revuelo mediático sobre el máster de Casado le beneficiará en su campaña de intentar demostrar que puede ganar frente a todo eso, al igual que hizo Trump con la prensa crítica de los Estados Unidos.

“La prensa rosa es un publirreportaje del abuso de poder y un peligroso modo de hacer entretenida la ranciedumbre”.

 

La candidata de la prensa “sensata” en Estados Unidos era Hillary, aunque hubiese ciertas críticas contra ella, como que era parte del establishment. Nadie apostaba por Trump, lo que creo que es una demostración del escaso poder que tiene la prensa en los últimos tiempos para colocar líderes políticos. En enero, la prensa hablaba del éxito de Ciudadanos y de Albert Rivera como futuro gran líder español, a la vez que despreciaban el papel de Sánchez. Ambos están donde están ahora pese a la prensa.

¿Y cuál es el titular que menos esperaba en enero y que ha acabado encabezando los periódicos?

La presidencia de Pedro Sánchez. Yo escribí el libro de enero a mayo. En ese momento era implanteable la moción de junio. En ningún periódico de esos meses se podía intuir que eso iba a pasar. Si acaso, había una sensación de que el bipartidismo se estaba reforzando para rebajar el posible éxito de Ciudadanos. Y pensar que este nuevo gobierno está desinflando a Ciudadanos tampoco es descabellado. La dirección de El País por parte de Soledad Gallego-Díaz tampoco me la esperaba.

Complete estos titulares, ojo, con sus pronósticos o su opinión. Lo primero que se le ocurra…

(risas) Uy, qué peligroso…

El Presidente Pedro Sánchez…

…termina la legislatura

El periodismo en España…

…intenta hacer bien las cosas

El futuro de Cataluña…

…lo tenemos que decidir entre todos

El PP de Casado…

…es el nuevo trumpismo. Con “u” (de Trump) y con “a” (trampismo, de trampa).

Tras “Un miércoles de enero”, ¿nos sorprenderá con “Un jueves de septiembre”, en plan vuelta al cole? Seguro que el quiosquero de La Rambla al que le compra la prensa está a favor.

En septiembre voy a sacar el segundo volumen de mis diarios, “Días Ajenos”. Sí que he hablado con la editorial para el 10 de enero de 2019 hacer algo parecido a lo que hago en este libro pero con gente, con público… Comparar la situación un año después pero con un estilo más performativo. Ahora está todo el mundo de vacaciones; ya pensaremos algo en septiembre.

Por último, el titular que le gustaría leer a Bob Pop la próxima vez que compre la prensa.

Aborto libre, seguro y gratuito en Argentina y en todos los países que aún no contemplan ese derecho fundamental.

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