SMART JOURNALISM (VI): ROSA MONTERO

“Escupiendo fuego”. Así se nos presentan estas mujeres que vuelven a renacer gracias a la prosa de Rosa Montero (Madrid, 1951) y al pincel de la ilustradora valenciana María Herreros. Este bullicio de nombres femeninos, borrados de los libros de historia y condenadas a una vida invisible, es recopilado ahora –por tercera vez– en “Historias de mujeres y algo más” (Alfaguara).

Su edición original fue publicada en 1995 sin demasiado bombo, aunque se leyó mucho y volvió a reeditarse ampliada en 2007, dando cuenta del avance de la causa antisexista. Estas historias poliédricas pretenden hacer justicia a mujeres brillantes, creativas e incluso crueles, entre las que se encuentran María Lejárraga, Camille Claudel, Laura Riding, Aurora Rodríguez, Mary Wollstonecraft, Irene de Constantinopla o Asia Ramazan Antar. En este tercer volumen, la cuidada selección bibliográfica, el reconocible estilo literario de Montero y el interés por lo biográfico se conjugan de nuevo a partes iguales.

La propuesta de Montero es también la de reclamar una curiosidad que incite a los lectores a indagar en una Historia del hombre a todas luces incompleta. Y es que fue la curiosidad que llevó a la astrónoma Caroline Herschel a mirar hacia las estrellas, aunque su talento, como el de tantas otras, quedase a la sombra de sus hermanos, maridos o maestros. O la que impulsó a la actriz Hedy Lamarr a inventar la tecnología sobre la que se basa el wifi moderno. Y en “Historias de mujeres”, esa curiosidad convierte en lucha a través de la pregunta de si “por fin estamos todos”.

Para tratar de resolver esta cuestión y reivindicar la creatividad en la labor periodística, UND_R CONSTRUCTION entrevista a la escritora Rosa Montero en la sexta entrega de la serie “SMART JOURNALISM”. 

Elaboración: Rosalía Del Olmo de Vicente

Fotografía: Patricia Villar


“Historias de mujeres y algo más” no pretende abordar estos perfiles históricos desde el prisma académico o periodístico al uso, como aclara su autora en su introducción. Y es también, en cierta manera, un proyecto subjetivo y muy personal. “Pones el punto y final a cada biografía cuando el ritmo interno te lo dicta”, indica Montero. “Digamos que es una decisión literaria, igual que decides terminar una novela en determinado punto y no en otro. Terminé el primer libro de “Historias de Mujeres” cuando me pareció que se había dado una ojeada lo suficientemente amplia e incitante sobre diversas maneras de ser mujeres a lo largo de la Historia, con vidas todas ellas fascinantes. Seguir hubiera sido quizá redundante y tedioso”.

“Lo que ahora he añadido –prosigue– tiene su origen en una percepción que ha ido creciendo en mí en las dos últimas décadas, en la certidumbre de que nos han escamoteado a todos la verdadera historia del mundo borrando a las mujeres. Y los noventa retratos que añado son una prueba abrumadora de esto”. Y la reedición también sirve a su autora para dedicar esta ampliación “a las magníficas y heroicas guerreras kurdas de Rojava, que son la primera línea de contención del ISIS y que mueren día tras día por defender los Derechos Humanos y la dignidad de todas las mujeres”.

“Reclamo que se nos evalúe con objetividad y justicia”.

 

A pesar de esa pretendida lejanía por la hagiografía al uso, Rosa Montero confiesa su amor por las biografías. “Me gustan, sobre todo de personajes del mundo del arte, porque son como cartas de navegación de la existencia, te explican cómo han vivido otras personas las mismas cosas que tú tienes que vivir. Y eso enseña mucho. He reunido una biblioteca personal de quizá setecientos volúmenes de este tipo –también de hombres, pero muchísimos de mujeres– fundamentalmente en inglés, porque la biografía es un género clásico en el mundo anglosajón. Todos esos libros han sido mi inspiración. “, indica. “Aunque tengo una horrible memoria de pez, así que nunca escribiré unas memorias mías convencionales. Tengo dos libros, “La loca de la casa” y “La ridícula idea de no volver a verte”, que rozan lo biográfico, pero, sobre todo el primero está lleno de ficción. Cuento mentiras, digo que tengo una hermana y no es verdad y cosas así. Es posible y hasta probable que escriba otro libro parecido a “La loca”, pero unas memorias mías tradicionales quedan descartadas”.

Lo que ahora he añadido se debe a la certidumbre de que nos han escamoteado a todos la verdadera historia del mundo borrando a las mujeres”.

 

Ilustración de María Herreros (@_MariaHerreros_).

Propuestas encaminadas hacia los mismos objetivos que la de Montero proliferan en las librerías, lo cual, según la autora, es un hecho más que necesario. Libros como “Mujeres en la ciencia”, de Rachel Ignotofsky, o “Telling Women’s Lives”, de Linda Wagner-Martin, se dedican hoy más que nunca a destacar la labor invisibilizada de mujeres. O, en nuestro país, el proyecto transmedia “Las Sinsombrero”, que reclama a las mujeres de la Generación del 27. Pese a la prohibición implícita y explícita de realizarse intelectualmente que pesaba sobre muchas de ellas, “podemos echar una breve ojeada a las tinieblas, porque hay mucha historia que no está en la Historia y solo se puede rescatar agudizando el oído y escuchando los susurros de las mujeres”, indica la periodista.




Según reza un fragmento del libro, “siempre ha habido mujeres capaces de sobreponerse a las más penosas circunstancias: creadoras, guerreras, aventureras, políticas o científicas; que siempre han tenido la habilidad para escaparse, quién sabe cómo, de destinos tan estrecho como una tumba“. “Yo lo que intento –insiste Montero– es completar nuestra mirada sobre el mundo, porque nos han manipulado y engañado a todos. Lo que yo quiero no es que las mujeres sean buenas, sino que sean libres; libres incluso para ser tan malvadas o tan cretinas como lo son algunos hombres”.