LOS HORIZONTES DEL PODCAST

El podcasting ha abierto un mundo de posibilidades al medio radiofónico, que ha pasado de ser únicamente una industria de producción “de flujo” –emisión continua de programas grabados o en directo– a convertirse también en generadora de productos. Estas piezas sonoras, agrupadas en temporadas, permiten la descarga y el intercambio de contenido, avanzando hacia un horizonte de creatividad técnica y estilística y combinando nuevas y viejas narrativas que, más que amenazar a la radio tradicional, la complementan.

Géneros como los radioteatros, las radionovelas o los seriales fueron programas estrella a mediados del siglo XX; gracias a una radio “entronizada en el hogar”, en palabras del periodista Iñaki Gabilondo. Pero poco a poco, títulos como “Ama Rosa” o “Lo que no muere” fueron desapareciendo de la parrilla diaria, dando por finalizada la conocida como “edad de oro de la radio dramática española”. Sin embargo, la aparición del podcast está favoreciendo, con éxito, la oportunidad de retomar el papel de la radio como amiga de la ficción. Las nuevas plataformas crean un puente de unión entre las audiencias jóvenes y el pasado radiofónico gracias a un contenido más narrativo. Desde hace poco más de una década, la innovación supone una radio pensada para la difusión digital, libre de horarios, fragmentada y multiformato que, de la mano de las redes sociales, facilite la popularidad de estos archivos sonoros sin colisionar con las directrices que vertebran la parrilla radiofónica tradicional.

El término podcasting se utilizó por primera vez el 12 de febrero de 2004 en el periódico británico The Guardian. Lo hizo Ben Hammersley en un artículo titulado “Audible Revolution”, para definir a este modelo de radio on demand, interactiva, que dejaba hueco a amateurs, diversificada y alejada de los cánones tradicionales de producción, distribución y consumo. A partir de ese momento, lo sonoro se libraba así de las restricciones de la AM y la FM y comenzaba una andadura lejos hoy de terminar, compartiendo con la radio clásica la misma materia prima: el sonido.

Elaboración: Rosalía Del Olmo, Celia Márquez, Felipe Núñez y Patricia Villar

Imágenes: Copyright free. Fotografía: Patricia Villar López. Vídeo: Canal de YouTube de Podium Podcast


“Yo distinguiría entre el podcast de radio y el podcast nativo”, explica Antonio Hernández-Rodicio, director de informativos de la Cadena SER. “El primero no es ni más ni menos que ofrecer la posibilidad de escuchar en diferido lo que se ha emitido en la radio en directo. Después está el podcast nativo, que es lo que hacemos en Podium [plataforma de escucha de podcast de PRISA Radio nacida en junio de 2016]. Estos últimos son productos totalmente distintos, con otros objetivos que ya no abordan la actualidad, que es la labor principal de la radio clásica, tal y como la entendemos. Los nativos incorporan nuevas narrativas, ficción, el gran documental, el gran reportaje… Y, aunque tiene algunos inconvenientes, como que se apartan de lo que está pasando minuto a minuto, cuentan con la ventaja de la inexistencia de una parrilla definida, por lo que tienes a tu disposición mayor libertad temporal y puedes abordar nuevas narrativas”.

¿Qué supone, por tanto, el podcast nativo para una cadena de radio? “Una oportunidad”, indica Hernández-Rodicio. “Una oportunidad para explorar un nuevo mundo que está basado en el audio, que es a lo que nos dedicamos y de lo que sabemos. Y es una oportunidad para generar también nuevos oyentes y nuevas narrativas radiofónicas; algo que nos interesa muchísimo ya que en la radio tradicional no puedes hacer un trabajo muy elaborado y solo puedes permitirte ciertas filigranas en determinados momentos”. Otra de las ventajas que Rodicio destaca es la de vincular contenidos ya emitidos con la actualidad. “Con Podium, nos pareció que era una bonita oportunidad para, con cierto criterio, reclamar y reciclar elementos y volverlos a emitir y permitir que mucha gente los pueda disfrutar fuera del archivo de la Fonoteca de la Cadena SER, cuyo acceso no es público. Por ejemplo, cuando el Gobierno de Colombia llega a un acuerdo con las FARC recuperamos una entrevista que le hizo Iñaki Gabilondo en el año 1996 a García Márquez sobre su libro “Noticia de un secuestro”, explica.

Pero con el podcast –añade podemos experimentar con otro tipo de montajes, otros tipos de voces, mezclar dramatizaciones, sonidos de fonoteca… Es un mundo casi ilimitado y riquísimo. También es una vía para generar afinidades –engagement– con otros públicos a los cuales la radio no llega por su edad, ya que la radio hablada tiene un target más envejecido. En EEUU y Reino Unido ya lleva años pegando muy fuerte; y en España también, no solo de la mano de lo que hacemos nosotros sino también gracias a muchos productores independientes”.

Antonio Hernández-Rodicio: “El podcast es una vía para generar afinididad con públicos a menos envejecidos que las audiencias de la radio hablada”.

 

“Creo que radio tradicional y podcast son absolutamente complementarios, que jamás este último terminará con la radio porque ésta sigue siendo el medio más caliente de todos, el más potente para relatar la actualidad”, explica María Jesús Espinosa, jefa de proyecto de Podium Podcast, que ya suma más de 22 millones de descargas desde su nacimiento. “El podcast es un formato para facilitar el consumo y, por otro lado, un espacio en el que poder contar cosas de una manera y en unos tiempos que la parrilla radiofónica actual, por estar enfocada en otros asuntos y géneros absolutamente relevantes, no tiene espacio para contar. El podcasting, en mi opinión, permite experimentar y no tener miedo a utilizar al silencio, las atmósferas… Creo que existe una semiótica y una semántica sonora que el podcasting puede desarrollar y que la radio, por su característica esencial de pegarse a la actualidad, no puede desplegar como le gustaría. Creo que el oyente del futuro –y ya lo es el del presente– es aquel que combina sin distinción la escucha convencional de radio con el audio bajo demanda”, añade.

“Entre estos primos hermanos –la radio online y el podcast–, la principal competencia es la de ocupar nuestro tiempo de ocio que, por definición, es limitado”, añade Gorka Zumeta, periodista, profesor y experto en podcasting.

María Jesús Espinosa: “Nuestra idea es la de poder conquistar a un tipo de oyente más joven que espera con ganas la nueva temporada de ‘Juego de tronos’ pero también de ‘El gran apagón'”.

 

Para Rodicio, también resulta impensable pensar que el actual panorama sonoro pueda ser causa de deterioro o pérdida de popularidad de la radio generalista tradicional, cuyos hábitos de escucha han sido modificados debido al consumo a través de Internet. “Sería como comparar Netflix con un informativo en televisión. La radio es una emisión continua que forma parte de la vida y se integra en ella, pero el podcast necesita una atención. Tienes que ponerte los cascos y concentrarte en lo que estás escuchando para apreciar los detalles y dejarte llevar por la historia“, indica. “El éxito del podcast tiene mucho que ver con el gran éxito de las series. Las radioficciones reproducen su mismo esquema: divididas en episodios, juegan con el misterio… Y el auge de ambas tiene que ver sobre todo con la portabilidad”, añade. 

Sobre el papel de la radio tradicional frente a las nuevas alternativas sonoras, Zumeta explica: “Hay una parte de competencia, pero hay otra, sobre todo, de hábito, de costumbre. Quienes hemos escuchado radio toda la vida, la seguimos escuchando. Este es el problema de los jóvenes: que no hay hábito. Por otra parte, cuando ocurre algo, un acontecimiento, un desastre, la radio no es ya el medio más inmediato –Internet le ha desbancado de este trono– pero sí el más creíble. Y éste es su valor más diferenciado. Se sabe que la radio está siempre pendiente de la vida… Podcast y radio, radio y podcast son vasos comunicantes. Por supuesto que el camino de los podcast, para llegar a la radio, es un puente que se ha construido para ayudar a la supervivencia del medio, que tanto necesita. Si los podcast los consumen perfiles más bajos de edad, ahí se podría hablar de alguna manera de recambio generacional. Pero todavía estamos en mantillas en España”. Algo similar apunta Hernández-Rodicio, que considera que los podcast pueden descubrir el audio a audiencias más jóvenes y, “desde ahí, acabar en la radio”.

“No se puede establecer un perfil medio del oyente de podcast porque la oferta es un muy variada”, explica Gorka Zumeta. “Terror, autoayuda, humor…”.

 

“El podcast hace tres cosas”, indica Miguel Ángel Hoyos, exeditor del Telediario de Fin de Semana de TVE y actual colaborador en el programa “Abierto hasta las 2”, de RNE. “En primer lugar, garantiza la vida de la radio. Dos, encuentra públicos que la radio generalista había abandonado, olvidado o de los que se había despegado. Y tercera la más importante recoge lo mejor de la radio. Quiero decir, el podcast es un producto imperecedero, que se puede consumir en cualquier momento y su producción requiere de los mejores recursos expresivos, que se habían perdido bastante. Una tertulia, por ejemplo, es muy perecedera y lleva a la radio a su mínima expresión. Es voz, alguien diciendo algo. Pero en un podcast de ficción, utilizas músicas, utilizas actuación, utilizas tonos de voz, silencios, expresividad…“, indica. “Por lo tanto, el podcast es la mejor noticia que le podía pasar a la radio en los últimos 50 años”, sentencia Hoyos.

“La comunidad del podcast en España –explica Espinosa– está fragmentada en distintas opciones: por un lado, existe un desarrollado ecosistema ‘amateur’ o ‘no profesionalizado’ que desde hace mucho tiempo hace cosas interesantes. Por otro lado, existe el podcast corporativo de empresas, como herramienta de marketing. También el podcast que se utiliza como un elemento más dentro del universo transmedia de series de televisión. Y, por último y más importante lugar, existe el podcast profesionalizado nativo digital que estamos desarrollando plataformas como Podium, Cuonda o SpainMedia Radio”.




Sobre el auge del podcasting y el éxito del proyecto que dirige, María Jesús explica: “Nuestra idea es la de poder conquistar a un tipo de oyente más joven que espera con ganas la nueva temporada de “Juego de tronos” pero también de “El gran apagón” [una de las ficciones sonoras de mayor éxito de la plataforma, con 700.000 oyentes y 300.000 descargas]. La idea de generar historias que conecten en lo más profundo con un público que pensaba que lo sonoro sólo podía ser informativo. Actualmente, en las universidades se está poniendo el foco en realizar talleres y conferencias que hablen del podcasting. Percibo que desde mediados de 2017 hasta la actualidad hay una eclosión evidente de este fenómeno en España, acompañado de un interés creciente desde el ámbito educativo”.

“En España –añade Gorka Zumeta– quienes consumen podcast son pocos aún, aunque muy activos. Poco a poco se va introduciendo esta cultura e irán aumentando, y la potencialidad de crecimiento de este fenómeno es, sin duda, enorme”. Sobre los estudios que analicen el perfil medio del consumidor de radio a la carta, Zumeta indica que aún son escasos. “El EGM todavía no lo está publicando, aunque los radioperadores sí empiezan a disponer de algunos datos. Existe la intuición, generalizada, de que tienen un perfil más joven –en otros países, como EE.UU., es así– que el de la edad media de quienes escuchan radio en España, que está muy avejentado. Pero sí están, en todos los casos, interesados por temas puntuales y muy de nicho: temas de terror, sobrenatural, el humor, la psicología, la autoayuda… No se puede establecer un perfil tipo del consumidor de podcast porque la oferta es bastante variada, por fortuna“.

Entre los programas más celebrados de las plataformas de podcasting, destacan los espacios de ficción; una suerte de reinvención de las populares radionovelas que triunfaban en la parrilla española a mediados del pasado siglo. En 2012, el estadounidense “Serial” se convirtió en el podcast que más rápido logró la marca de cinco millones de descargas, cuyos episodios superan los 2.000.000 de oyentes, cifra que, en palabras de Silvia Ayuso, “ya quisiera para sí más de un programa de televisión”. Quedaba claro así la oportunidad que brindaba este formato para acercar lo sonoro al terreno de la ficción y la ruptura de los requisitos espaciotemporales a los que obliga la escucha con el transistor tradicional. ¿Y por qué estos contenidos han sido capaces de generar buenos datos de audiencia? “Cuando entré en Radio Nacional en el año 96 y lo primero que más me impactó no fue seguir al ministro del Interior sino entrar en el cuadro de actores de Radio Nacional, que siempre ha mantenido el interés por estos géneros”, indica Miguel Ángel Hoyos. “Hoy se está haciendo radioficción de mucha calidad; no sólo por los medios con los que se hace sino a nivel de tiempo de estudio, de planos sonoros, de juegos, de músicas y demás  recursos expresivos. Y también a nivel de narración. Creo que se está recuperando lo mejor de la radioficción. La radio tiene asegurado un público que tiene más de 50 años y, por otros medios, intenta agregarle a esa audiencia un nuevo público al que la radio tradicional no llegaba. Su futuro es ese: conservar la forma que ya tiene, pero seguir trabajando en otros formatos y productos“, explica.

“En parte, este triunfo de las ficciones se debe al desconocimiento”, añade Gorka. “Muchos oyentes de nuevas generaciones no conocían la posibilidad de la radio de producir estos espacios, y al descubrirlos se han enamorado de ellos. Y los más veteranos, hemos vuelto a descubrir el género, recuperado la afición y el hábito de escuchar radioficción. Pero el éxito de este “nuevo” género radica también en su actualización, en la adopción de nuevas narrativas, en gran parte heredadas del cine, que tanto ha influido en numerosos órdenes de nuestra vida, también en la radio. Los podcast–radio a la carta– representan la libertad de decisión y elección de los oyentes. Y la revolución tecnológica en el plano sonoro –concluye Zumeta– no ha hecho más que empezar”.

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