QUI MIGRAT: Entrevista a porCausa.org

“El mundo lo cambia la gente informada”. Al menos, eso opinan desde porCausa, una fundación nacida en 2013 con el objetivo de “introducir en la agenda de políticos, empresarios y medios de comunicaciones temas relacionados con la pobreza, la desigualdad y la exclusión social”.

Sin publicidad y financiada por donaciones, porCausa no pretende ser un medio al uso sino cooperar con otras plataformas –colaboran con Público, El País, eldiario.es, CarneCruda, El Intermedio o The Guardian– para constituir una base de datos abierta, con especial atención al periodismo de datos. A su vez, cuentan con el apoyo de un patronato en el que se integran, entre otros, Soledad Gallego Díaz, Iñaki Gabilondo, Rosental Calmon Alves, Juan José Toharia o Giannina Segnini.

En los últimos meses, porCausa ha enfocado sus contenidos hacia la crisis migratoria, el auge de la xenofobia y los derechos de los menores desplazados.

Después de que el pasado 26 de septiembre finalizase el plazo de acogida de refugiados –España no cumple el cupo asignado– y tras las últimas elecciones alemanas, que han llevado a la extrema derecha al Bundestag, UND_R CONSTRUCTION entrevista a Chantal Touzet –directora de gestión de porCausa– para analizar el futuro político de Europa, las fortalezas y amenazas del proyecto común y el papel del periodismo en este delicado contexto.

Elaboración y redacción: Javier Corbacho Galán y Alberto García Aznar

Fotografía y audiovisual: Álvaro Rincón Sanz


UND_R CONSTRUCTION: ¿Qué es porCausa y por qué surge?

Chantal Touzet: No somos un periódico ni nada por el estilo. Nosotros hacemos investigación y periodismo, enfocados principalmente a migración; un tema que se ha ido desgranando en materias más específicas como el derecho de asilo, los menores o la trata. Ahora estamos abordando la antiinmigración y el auge de los discursos xenófobos en la derecha. Nosotros lanzamos “productos periodísticos” para que estén al servicio del público. Nuestros análisis sirven para que, por ejemplo, nos avise Manuel Jabois, coja la tesis doctoral de una alumna en prácticas que ha trabajado con nosotros y escriba dos páginas en El País. Lo que nos interesa es que la información que publicamos llegue a todo el mundo. Pretendemos que el periodismo y la investigación trabajen en consonancia para crear un contenido de calidad y que mejore el debate público, con el fin de poder cambiar la sociedad en la que vivimos. Si miramos el país de hoy, parece que haya retrocedido varios siglos.

“La crisis de los refugiados ha dado a la extrema derecha la posibilidad de resurgir de las cenizas”.

 

PorCausa nace de la inquietud de contribuir a la mejora del debate social. A sus fundadores –Gumersindo Lafuente, Gonzalo Fanjul, Lucila Rodríguez-Alarcón y Carlos Martínez de la Serna; cuatro personas vinculadas al ámbito de la comunicación, ya sea en periódicos, en investigación o en oenegés–, el estado del discurso social y del periodismo les generaba cierta inquietud. Por influencia anglosajona y estadounidense, descubren el periodismo de datos y las posibilidades que ofrece, por lo que deciden constituir una fundación que apueste por la información como herramienta para crear un debate público de calidad; lo que entendemos como aquel en el que la información esté contrastada y trabajada. Por ello, nuestros contenidos suponen un trabajo de meses de duración y están hechos por equipos de investigadores con miembros de varios ámbitos: antropólogos, sociólogos, arquitectos, economistas… Y el periodismo, además de su faceta investigadora, contribuye a la presentación y difusión de estos resultados. Por eso, nuestro lema es luchar contra la mentira gracias a la información y mejorar el debate público. Y lo aplicamos, principalmente, a temas de desigualdad o migración.

¿Qué particularidades tiene una investigación sobre estos temas –xenofobia, inmigración o refugiados– frente a otros?

Chantal: A veces es complejo llegar a bases de datos y encontrar un equipo multidisciplinar que te permita analizarlos uno a uno. En ocasiones, los canales no lo ponen fácil.

Desde el punto de vista periodístico, ¿cómo valoráis la cobertura existente de temas como la crisis de los refugiados?

Creemos que es un tema muy importante y del que no se está hablando lo suficiente. Por eso, nosotros hemos hecho de este ámbito nuestro tema primordial y lo hemos puesto sobre la mesa. Consideramos que la Unión Europea pasa por alto derechos fundamentales del ser humano y si no decimos nada, colaboramos con eso. Y muchos de estos problemas suceden en nuestro país –no hace falta irse lejos–y atentan contra derechos como la movilidad humana, que nosotros, sin ser activistas, defendemos.

España se comprometió a recibir 17.337 refugiados, de los que no ha acogido a más de 2.000. ¿Qué relevancia tiene este hecho?

Es crucial; es la demostración de que las políticas migratorias actuales no tienen ningún sentido. Hay que ponerlo sobre la mesa y exigir que se cumpla lo pactado. Nosotros sólo somos una herramienta para contar lo que está pasando. Ahora, es la sociedad la que tiene que decidir qué hace.

¿Pretendéis, por tanto, introducir temas de debate en la agenda pública?

Por supuesto, uno de nuestros objetivos es que aquello de lo que nosotros hablamos llegue a meterse en la agenda política y crear debate.

¿Qué importancia ha tenido la crisis de los refugiados en el auge de la extrema derecha en Europa? Alternativa para Alemania, Lepen en Francia, Ley y Justicia en Polonia…

La crisis de los refugiados ha dado a la extrema derecha la posibilidad de resurgir de sus cenizas. Ha sido un impulso para coger mayor escenario. Ha permitido dar visibilidad a algo que ya estaba ahí, porque la mayor parte de los gobiernos europeos están gobernados y/o en coalición con fuerzas de derechas. Aunque, a nivel personal, me parece que se puede poner en entredicho qué es la derecha y –sobre todo– qué es la izquierda.

“Los discursos antiinmigratorios en Europa tienen una serie de elementos comunes: miedo, terrorismo, defensa de la nación…”.

 

Es muy importante recalcar que estos movimientos migratorios han dado fuego a la ultraderecha en un momento en el que lo que deberíamos hacer es acudir a la memoria histórica y no permitirles llegar a donde están llegando.

Y este discurso antiinmigratorio, ¿comparte una serie de tópicos o recursos retóricos comunes? ¿Se construye en base a unos elementos concretos?

Obviamente tienen elementos comunes al que cada uno añade sus particularidades. La defensa del país o del pueblo está presente en todos los discursos, al igual que la amenaza terrorista. También se emplea el miedo para ganar adeptos. Esos son los elementos que llegan al pueblo pero detrás de esos discursos hay muchos intereses.

Según indican medios como La Vanguardia, las provincias que más han votado a favor de la ultraderecha alemana son las que menos refugiados han acogido. ¿Cómo se explica esta paradoja?

Yo también me lo cuestiono. A veces hay diferencia entre lo que uno hace, lo que uno dice y lo que uno vota. A lo que hay que sumar la actuación de los políticos que gestionan la Administración o el empadronamiento.

¿Y qué papel desempeña la prensa en este auge de la extrema derecha?

La prensa es un mero comunicador de lo que dicen algunos. Sobre todo, los medios más afines a discursos de derecha o de izquierda, que los alimentan.

Creo que el miedo está moviendo algunos discursos políticos. Y a partir de ahí, la prensa va gestionando esa información. Hay algunos que dicen auténticas burradas sobre los migrantes. Pero nosotros hemos hecho un análisis, disponible para todo el mundo, de artículos sobre movimientos migratorios que afirman lo contrario. Está claro que es cuestión de quién lo lea y quién lo quiera transmitir.

“Yo creo que a la prensa le falta combatir el discurso xenófobo”.

 

Nosotros hemos empleado distintos métodos de narrativa y formatos para que nuestros mensajes lleguen, más allá de los medios de comunicación y las redes sociales. Hoy leía un tweet que corroboraba cómo, al abrir nuestra cuenta, todo lo que nos llega pertenece a nuestro propio marco de referencia y lo retroalimenta. Más que solamente de medios de comunicación, de hecho, yo hablaría también de redes.

A la hora de potenciar el discurso de odio, ¿desempeña la prensa en ello un papel activo, por acción o por omisión? ¿Le falta a la prensa desmentirlo?

A la prensa le falta combatirlo con la intensidad que para nosotros se merece.

¿Y qué puede hacer la prensa para rebatir la retórica xenófoba y populista, educar a los ciudadanos y dar visibilidad a realidades como la de los migrantes?

Primero, obteniendo información contrastada y veraz, y contactando con los sujetos que son protagonistas de esa información. Luego, acudiendo a sitios como porCausa.org para seguir informándose gracias a nuestras investigaciones, que se llevan a cabo mediante datos y análisis. Por ejemplo, si alguien va a escribir sobre las vallas fronterizas como hizo Manuel Jabois –un ámbito en el que hemos trabajado nosotros– puede consultarnos para poder manejar información de calidad y mejorar el debate.

BÖRDERless: un folleto paródico diseñado por porCausa, a modo de manual de IKEA, que indica cómo desmontar una valla fronteriza. Disponible al completo en su web.

“Pretendemos crear contenido de calidad, que mejore el debate público y la sociedad en la que vivimos. Queremos luchar contra la mentira gracias a la información”.

 

Desde porCausa os habéis pronunciado en contra de los acuerdos firmados entre la UE y el estado fallido de Libia, al que acusáis de “vejar, maltratar y matar sistemáticamente a los refugiados que llegan a sus fronteras”. ¿Qué supone este posicionamiento?

Nosotros no somos activistas, pero creemos que informaciones como estas deben conocerse. Si nosotros lo sabemos, creemos que hay que potenciar que se sepa. Así, podemos crear inquietud sobre este tema; si no lo contamos pasará por alto. Se están obviando muchos derechos fundamentales del ser humano; no solo la libertad de movilidad, sino en el mero hecho de poder estar. Nuestra peticiones son otra manera de contar; generan que si un tema te inquieta, preguntes y te informes sobre él.

En vuestro informe sobre el auge de la xenofobia en Europa, incluís a dos políticos españoles: Xabier García Albiol y Javier Maroto, a quienes acusáis de enarbolar un discurso islamófobo. ¿Debemos temer en España un discurso antiinmigratorio?

Bueno, es que existe un discurso antiinmigratorio. Y no es algo sólo del siglo XXI. Lo que sucede es que ahora, debido a la crisis económica, ha vuelto a alzarse utilizando los asuntos económicos para crispar a la sociedad y ponerla en contra de la acogida. Y está claro que una parte de las entidades políticas fomentan ese discurso, más allá del petit comité de cada uno.

Son personalidades de gran relevancia, con influencia mediática y proyección… ¿Qué peligro acarrea que sean líderes políticos, de cualquier tendencia o partido, quienes lancen estas proclamas?

La problemática es que se fomenta ese discurso y se fomentan acciones de violencia en las calles. No es nada nuevo, está en la calle. Se opta por la “defensa de lo propio”, por el individualismo y por la creación de guetos, por el: “No te juntes con…”. Y va más allá de estas dos personas; son sólo representaciones de una parte de la política española. Con un discurso negativo, sólo se promueven cosas negativas.

Recientemente, habéis iniciado una campaña para conseguir socios que apoyen económicamente el proyecto. ¿Cómo atraer a posibles financiadores hacia un tema que puede resultar geográficamente lejano y cuyo interés puede ser visto como un nicho informativo?

Nosotros creemos que todos migramos. Creer que el inmigrante es esa persona de color que cruza el Mediterráneo para llegar –a veces, no llegar– a nuestras costas no es real. Defendemos este discurso porque nuestros hijos podrían convertirse también en migrantes, sin vivir en un estado de guerra o violencia. Nosotros defendemos la movilidad humana como un valor: para compartir, para disfrutar, para enriquecernos unos a otros… En definitiva, para tender hacia esa globalidad que fomenta la riqueza del mundo. Actualmente, con la pobreza juvenil y la precariedad que existe, hay personas que están migrando de nuestro país. Y de eso no se está hablando. Por ejemplo, hay que abordar las consecuencias del Brexit para los jóvenes españoles que migraron a Reino Unido. Y esas son cosas que nos atañen a todos.

Perfil en Instagram de PorCausa (@porcausa_org)

Perfil en Instagram de porCausa (@porcausa_org).

Tampoco dejáis de lado la delicada situación de los jóvenes en España, muchos de los cuales no ven más solución que marcharse a otros países de la UE. ¿Cuáles son los retos que deberán encarar éstas y las futuras generaciones con un paro juvenil del 40%, encabezando la OCDE?

El reto principal es darles oportunidades; que hagan lo que ellos quieran, ya sea en nuestro país o fuera de él. Que puedan dedicarse a lo que han estudiado –ellos o sus padres han pagado por su formación– y tener el derecho de acceso al empleo. A partir de esto último, que tengan acceso a una vivienda y, en definitiva, a la autonomía. Da igual si eligen que sea aquí como en Francia o en Marruecos. El gran reto es el de no perder la oportunidad de trabajo o de hacer lo que desees, sin que los canales institucionales te puedan desviar.

Según ciertos autores, esta nueva generación de jóvenes va a ser la primera que va a vivir peor que la anterior, la de sus padres. ¿Lo podemos confirmar?

Yo no puedo confirmar tal cosa. Uno de los temas que nos inquietan en porCausa es la dignidad de nuestros jóvenes. De hecho, nuestros fundadores tienen hijos, y una de sus motivaciones es crear un mundo mejor para sus criaturas. Si ponemos fronteras, ponemos impedimentos a trabajar en países que antes eran muy cercanos o si no se trabaja en unos mecanismos que permitan crear empleo, ¿qué le espera a nuestros hijos si esto sucede hoy? El cambio real ha de hacerse ahora. Si, con los ciclos económicos que se han sucedido desde la Revolución Industrial no vamos a mejor, ¿qué mundo les espera en el futuro a los niños que tienen hoy seis o siete años?

Varias de vuestras investigaciones están planteadas con una mirada especial hacia los derechos de los migrantes menores de edad. ¿Por qué os habéis interesado por este segmento de la población?

Nuestro trabajo en el tema de la pobreza infantil es importante, desde siempre ha sido una de los puntos clave de porCausa. Un adulto se puede defender, pero un menor no puede hacerlo por sí solo; las instituciones y los gobiernos deben estar ahí si los padres no están. Cuando un país sufre una situación de crisis tan grave como la que puede suponer una guerra y sus ciudadanos se ven obligados a huir, hay ocasiones en las que por el camino algunos menores pierden a sus familias. En los campos de refugiados hay niños que no tienen padres, y algunos desaparecen. Nosotros conocemos situaciones muy complejas que creemos que no podemos permitir. Un menor sin un tutor es un caso que debe de resolverse a niveles institucionales, y solo puede hacerse si se pone el asunto sobre la mesa, si se visibiliza que existe. Consiste en introducir en el debate un tema que, para nosotros, es fundamental.

¿Consideráis que la presencia de menores en las informaciones genera en el público un impacto mayor que el que provocarían otros grupos de edad como los ancianos? El mundo tomó conciencia de la crisis de los refugiados gracias a las fotografías de Aylan…

Los menores siempre llegan al corazón. Una imagen de un niño abandonado siempre llega más al corazón que una imagen de un anciano abandonado en un asilo, aunque los haya por igual. Pero la situación de vulnerabilidad es tan grande que conmueve prácticamente porque tiene que hacerlo. Son niños que lo han perdido todo y no saben cómo han llegado hasta donde están. Si eso no nos llega al corazón, ¿qué clase de sociedad estamos creando?

“Creer que el inmigrante es esa persona de color que cruza el Mediterráneo para llegar –a veces, no llegar– a nuestras costas no es real”.

 

¿Cuál es el potencial que tienen las nuevas narrativas, como el folleto BÖRDERless, a la hora de transmitir los resultados de vuestras investigaciones?

Como nuestro público es toda la población, o al menos eso intentamos, tratamos de llegar a todo el mundo: tanto a aquel que trabaja en la investigación, el que no tiene tiempo y solo puede ojearlo… Lo que buscamos con estas narrativas es desmenuzar el análisis y transformarlo en una imagen tan clara que no necesites mucho tiempo para comprender el mensaje. Por ejemplo, con “Soy una valla” queda muy claro cómo gente pierde la vida saltando vallas fronterizas, así como que no cumplen la función para la que se pagaron: disuadir de que se pase a través de ellas. Así, podemos volver a reactivar estos debates y llamar la atención de gente que no está tan familiarizada con ellos.

Uno de vuestros objetivos es introducir temas de debate en la agenda pública. ¿Consideráis que porCausa ha contribuido a ello?

Es difícil medir el impacto de nuestra actividad, y menos en los tiempos que corren. Pero sabemos que ponemos semillas, y eso ya es relevante. Queremos incidir en que haya un debate público de calidad, para lo que es esencial la labor de nuestros socios y personas más allegadas, como los estudiantes que acogemos en prácticas. Se trata de gente que se va quedando con la importancia de estos asuntos; nos consta que despierta en ellos la sensibilidad de que la migración es un tema importante. Estamos creando una red.

Una vez hayáis recaudado los ingresos necesarios –solicitáis 2.500 socios–, ¿hacia qué objetivos se dirigirá porCausa?

El objetivo de porCausa es hacer investigación y periodismo al servicio de la sociedad. Esto quiere decir que cuando seamos sostenibles económicamente podremos hacer nuestro trabajo con mucha más soltura y alegría. No hemos dejado de hacerlo aun sin haber conseguido los fondos. Nuestro crecimiento es un proceso lento. Nuestro objetivo es que la información que tengan los medios y la población sea veraz para poder crear un cambio social. Por ejemplo, somos muy cautelosos a la hora de publicar imágenes que puedan herir la sensibilidad, no queremos vender eso.

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