Por qué el episodio “Fraudcast News” de “Los Simpsons” es una lección magistral de periodismo

Decía Ryszard Kapuściński que cuando el mundo se dio cuenta de que la información era un negocio, la verdad dejó de ser importante. Sin embargo, no es necesario –aunque siempre recomendable– leer al autor de “Ébano” o “Los cínicos no valen para este oficio” para darse cuenta de esta realidad. También un capítulo de “Los Simpsons” sirve para hacerte consciente de ella.  Si han sido capaces de transformar el Antiguo Testamento o Hamlet en un episodio de media hora, no sorprende que puedan hacer lo mismo con la confluencia de los poderes fácticos con el periodismo. Nada menos.

AVISO: SPOILERS

The Simpsons ™

Fraudcast News” (episodio 22, temporada 15) comienza con las celebraciones del aniversario de “La Roca del Carroza”, un monumento natural en el Parque Nacional de Springfield. Por culpa del inocente Homer –de quién si no–, el peñasco se desploma, impidiendo que Lisa pueda recitar un poema en honor al célebre pedrusco granítico y, aparentemente, sepultando al señor Burns.

Para que los versos escritos por Lisa vean la luz, Marge le sugiere editarlos en un periódico. Menciones a Katharine Graham y Larry Flynt aparte, nace así “The Red Dress Press”, que encandila a los habitantes de Springfield, quienes sugieren a la joven publicarlo diariamente.

Mientras tanto, el señor Burns, que ha sobrevivido al derrumbamiento, regresa a su mansión, desde la que observa que sus conciudadanos no lloran su muerte y le recuerdan como un avaricioso y despreciable magnate. Para cambiar su imagen pública, decide comprar todos los medios de difusión del municipio. “El primer paso para ganarme su aprecio: formar un imperio mediático” afirma el multimillonario antes de adquirir Channel 6, KBBL Radio y The Springfield Shopper.

¿Les recuerda a alguien? No son pocos los casos de ricos empresarios detrás de rotativos desde los que resulta fácil ensalzar su propia imagen o favorecer sus intereses. Apellídenlo Burns; apellídenlo Berlusconi, Slim, Usmanov o Fujimori. La diferencia es que estos últimos no son personajes de Groening.

A su vez, Lisa ficha personal para su proyecto entre los alumnos del instituto. Ojo al gag: Nelson, que presenta su “capacidad para hacer llorar a los nerds” como su máxima habilidad periodística, es contratado como crítico de televisión.

De este modo, “La Prensa del Vestido Rojo” se convierte en el único medio no controlado por el conglomerado Burns y, por ende, el único que lo critica. A pesar de los chantajes y las amenazas, Lisa se niega a vender su periódico.

El famoso reportero Kent Brockman, quien calificaba al millonario como un déspota tras su supuesta muerte, es ahora presentador de uno de los sensacionalistas programas de la televisión del emporio. Y, como es de esperar, el discurso ha cambiado.

© Matt Groening

Tras un corte de luz a lo Mubarak por parte de Burns, dueño de la central nuclear de Springfield, Lisa recurre a un mimeógrafo (aparato utilizado de manera clandestina por más de un periodista durante el siglo pasado) para publicar copias de su diario. Tras una campaña de desprestigio orquestada por el multimillonario, que amenaza con acabar con el proyecto de Lisa, ésta se plantea rendirse. Para su sorpresa, encuentra que los habitantes de Springfield han reaccionado a su consejo de “pensar por sí mismos” y se han lanzado a editar sus propios medios: “El Clarín de Barney”, con sus noticias de agencias,  “El Ahorrador”, proyecto de investigación firmado por Lenny; “El Mundo de Willie”, especializado en tractores, o la revista “Twink Spin”, con su cuestionario “¿Eres una Patty o una Selma?”.

“Fraudcast News” -capítulo del 2004, por cierto- es, cuanto menos, un entretenido acercamiento al complejo debate sobre del modelo mediático en nuestros días y la labor del periodismo como contrapoder. Frente al patrón tradicional basado en el monopolio de la información, surgen nuevos medios que se presentan como ajenos a las injerencias y los condicionantes de grandes grupos empresariales, conformando un panorama más amplio de discusión. O como lo define Homer: “En lugar de una persona importante controlando todos los medios, ahora hay mil locos fotocopiando sus absurdas opiniones”. Aquí va una de ellas.

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